REDACCIÓN
El Casco Vello honra a sus mejores bocados. Los premiados en la cuarta edición del concurso de tapas del centro comercial aberto Vigovello recibieron ayer sus diplomas, que los acreditan como los mejores de 2009 en la elaboración de deliciosos pinchos. Presentación, calidad de los ingredientes y precio asequible fueron las cualidades más apreciadas por el exigente jurado, los miles de clientes que desde principios de septiembre degustaron estas pequeñas perlas gastronómicas en alguno de los 21 negocios participantes.
Como novedad, este año un jurado profesional intervenía en el certamen y valoraba las creaciones de los hosteleros locales, a los que por primera vez no se fijó el precio final de la tapa y se le permitía un baremo de entre uno y tres euros.
La presidenta de Vigovello, Itos Domínguez, y el tesorero del colectivo, César Ballesteros, entregaron ayer los galardones a los tres premiados. La tapa más valorada fue la presentada por Creperie do Mar, mientras que en segundo lugar se posicionó la mousse de bacalao con langostinos de la Marisquería Bahía y a continuación el paté sefardí de Mama Oko, del que se dice que se administraba a los traductores de la Escuela de Toledo para resistir largas horas de trabajo a la luz de las velas y sin desfallecer. La originalidad de su propuesta fue también recompensada con el premio especial del jurado que este año se concedía por primera vez.
El valor de este reconocimiento es que lo otorgan los propios clientes con sus valoraciones, que van registrando en una cartilla que sellaron en un mínimo de doce establecimientos para que sus votos computaran. Entre los miles de sufragios emitidos, ayer se realizó un sorteo en el que resultaron agraciados Pablo Silva Crespo y María Jesús Leirós Fernández. El primero recibe un premio en metálico de 300 euros y un fin de semana en un balneario, mientras que la segunda premiada recibe el fin de semana de balneario.
La impresión del jurado, que el día 8 de octubre reunía a los últimos diez participantes, es que el nivel de las tapas se incrementa cada edición, con ingredientes y presentaciones cada vez más originales, en copa o con originales formas de flor, que nada tienen que ver, salvo el intenso sabor, con la tradicional imagen del pan con jamón.