A. M.
El trabajo de la Rede de Mulleres Veciñais contra os Malos Tratos se intensifica en un momento de dificultades económicas para las familias. "La carga de trabajo es cada vez mayor. La crisis está repercutiendo negativamente en las condiciones familias de muchas mujeres y nuestro apoyo es más necesario que nunca", explica su presidenta, Rosa Fontaíña.
El colectivo atiende ya a alrededor de 200 nuevas usuarias por año y sus actividades han ido creciendo de forma paulatina y en medio de una cierta "incertidumbre económica", pues están todavía negociando con la Xunta la subvención correspondiente a este año. En 2008 el presupuesto de la red superó ligeramente los 80.000 euros, de los cuales la Secretaría Xeral de Igualdade aportaba aproximadamente la mitad, otros 15.000 los pone el Concello y el resto proceden de sus fuentes propias de financiación.
Las ayudas del Gobierno gallego son su principal fuente de ingresos y Fontaíña confía "en resolver el retraso en las próximas semanas". La portavoz del grupo confía en obtener los fondos suficientes para completar el año, pero reconoce que la incertidumbre mantiene cancelada la póliza de crédito del colectivo de ayuda a la mujer.
Pese a esta circunstancia, la Rede Veciñal de Mulleres contra os Malos Tratos crece en número de usuarias y servicios, pues tras el cierre de Alecrín se han posicionado casi como único punto de referencia para decenas de mujeres en situación de riesgo. A todas ellas las ayudan a tramitar subvenciones, pagas, las acompañan al médico, a la entrega de los hijos a sus padres o a cualquier otra actividad.
"Lo único que no podemos darles es dinero, pero en todo lo demás las ayudamos porque hoy más que nunca necesitan nuestro apoyo", explica Fontaíña, quien señala que su actual ritmo de actividad requiere la presencia en las oficinas de cuatro empleados para sacar adelante todo el trabajo. " Las ayudas públicas van muy lentas, tanto las autonómicas como las estatales", señala la presidenta del colectivo, que ultima estos días una campaña de prevención de la violencia de género en el ámbito escolar que se desarrollará durante el mes de noviembre.
Para todas sus actividades traban "con mínimos de presupuesto. Damos hasta donde podemos, pero no podemos renunciar al poco personal que tenemos", advierte la portavoz.