A. OTERO
La excelente calidad del agua que consumen los hogares vigueses está fuera de toda duda para la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Así lo indica su último análisis, realizado en mayo pasado en 64 ciudades españoles, donde otras urbes gallegas, como Ourense, no salen tan bien paradas. Sin embargo, ese mismo informe, que ahonda en otros aspectos referentes a la gestión del agua, como por ejemplo su coste para el usuario, se muestra muy crítico con Vigo por el consumo fijo de caudal que cobra al ciudadano la concesionaria Aqualia. Para la organización nacional, cobrar por sistema 180 metros cúbicos al año no sólo es "exagerado" sino que incita al despilfarro.
Según dicha investigación, divulgada en su revista Compra Maestra, sólo en 13 del total de ciudades estudiadas se aplica un tarifario similar al de Vigo, es decir, "en lugar de una cuota de abono se factura una cantidad fija, entre 60 y 180 metros cúbicos al año". Para la OCU, cuando los consumos mínimos son "tan elevados" como en Vigo o Santander –de 180 m3 a 160 m3, respectivamente–, "constituyen una incitación al despilfarro y siempre son injustos, pues puede haber consumidores que gasten un volumen menor".
Preguntada por estas conclusiones, la dirección de Aqualia-Vigo respondió ayer a través de una portavoz: "Que faciliten el despilfarro no quiere decir que se despilfarren". Asegura que ciudades como Pontevedra, Ourense y Santiago también establecen una cuota fija de agua consumida a los hogares, la gasten o no. Y para indicar que al menos en Vigo no se derrocha el agua por normal general, la concesionaria remite al último estudio del Instituto Nacional de Estadística (INE), que refleja un consumo medio diario por habitante de 0,133 m3, por debajo de la media gallega, de 0,143 m3.
La OCU justifica su crítica a la tarifa en Vigo apelando al sentido común. Entiende que si al ciudadano le imponen el pago de un fijo, no estará tan pendiente de ahorrar caudal si total se lo cobrarán igual.
Y no es poco. Cada hogar vigués desembolsa cada dos meses en torno a los 56 euros por el recibo del agua, lo que equivale a 160 euros al año, aproximadamente. Esta cifra incluye ya todos los conceptos, como el suministro, el saneamiento, la depuración, así como la cuota de abono y el alquiler del contador. "En otras ciudades no ocurre lo mismo, como en A Coruña, que no incluye la depuración", añaden desde Aqualia.
Las diferencias en las tarifas son igual de criticadas por la organización, que pide "una mayor coherencia en su diseño". "El precio debe ser asequible para quien hace un uso razonable de ella y más alto a medida que el gasto se dispara", argumenta. Para sus expertos, los intervalos de consumo tienen que ser "acordes con la política de ahorro". Proponen la siguiente estructura: un primer bloque, de hasta 30 m3, "que cubre las necesidades mínimas de una persona, y al que habría que aplicar una tarifa reducida"; un segundo bloque, para el consumo de hasta 60 m3 al año, "que es el gasto medio de un español"; un tercero de entre 150 y 180 m3, "que corresponde al consumo de un hogar medio español (2,54 personas por 60 litros al día)"; y un cuarto, a partir de 180 m3, "se facturaría a un precio disuasorio".