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MARTA FONTÁN Casi en el ecuador de su mandato –concluye en 2012–, Juan Carlos Aladro hace balance de su gestión como fiscal jefe de la provincia de Pontevedra y explica con pasión uno de sus retos, que las nuevas tecnologías modernicen la Fiscalía. Por el momento ya se está consiguiendo que los fiscales reciban los atestados policiales casi en tiempo real vía informática. También habla sin tapujos de una Justicia que en la provincia pontevedresa tiene a su juicio “una distribución territorial decimonónica”: afirma que ya no estamos en la época de las “corredoiras” y que, con las comunicaciones actuales, carece de sentido el afán desmedido de tener un juez a la puerta de casa. Su idea de eficacia pasa por centralizar los servicios judiciales en los núcleos poblacionales más importantes. “Pontevedra tiene casi más partidos judiciales que todo el País Vasco; no tiene sentido”, resume.
–Dos años como fiscal jefe provincial son suficientes para hacer balance, ¿cuál es el suyo?
–Lo que destacaría es que hemos hecho muchos cambios en el ámbito territorial. La Fiscalía tiene una nueva estructura más acomodada al Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal. Pero aún no logré todo lo que me proponía ni mucho menos. Es un balance moderadamente positivo que precisa naturalmente de más tiempo.
–En ese nueva estructura nació la Fiscalía de Área de Vigo...
–Sí, y también la Sección Territorial de Cambados. La Fiscalía de Área de Vigo goza de independencia, con un gobierno propio sin perjuicio de determinados aspectos, como las especialidades, que son de ámbito provincial. Pero como me dijo en una ocasión una persona, la Fiscalía de Pontevedra es una gran flota de la cual su mayor portaaviones es la de Vigo. Y eso es así por su volumen de trabajo, por su área de influencia, por la población que allí reside... Es evidente que merece una atención especial. Ahora hay un proyecto de reforma para su sede, ya que si bien recientemente hubo una remodelación, su zona antigua ha quedado ajada y precisa de obras urgentes de reparación.
–Se muestra crítico y dice que en la provincia hay demasiados partidos judiciales, ¿abogaría por reducirlos?
–Sin duda. La distribución territorial actual es decimonónica. La idea de ponga usted a un juez a la puerta de su casa es un error. Porque es el ciudadano quien tiene que pagar ese juez y ese juzgado con sus impuestos. La estructura que hay actualmente es un mastodonte gigante muy difícil de gobernar y de sostener económicamente. La idea por donde parece que se quiere ir es la de crear más plazas de jueces y fiscales y centralizar los juzgados en ámbitos territoriales amplios y potentes. No es normal que desde Tui a Vigo pasemos por dos y hasta por tres partidos judiciales. Ya no son aquellos tiempos en los que para ir al juzgado había que perder un día entero por “corredoiras”. El Estado ha invertido en comunicaciones. ¡Pues démosles una oportunidad! Si no tenemos hospitales a la puerta de casa, ¿por qué un juzgado? Estamos hablando de un servicio público que el común de los ciudadanos visitan una o dos veces en su vida. Una cuando nacen, y no van, otra cuando mueren, y tampoco van, y sólo algunos cuando se casan. Y luego hay una minoría, que es la única que usa el servicio con mayor intensidad.
–Pero los juzgados son servicios muy demandados por los municipios...
–Hoy cada Concello solicita la creación de un partido judicial o de un juzgado, y la base de su petición es simple. Es la forma de justificar su crecimiento o, dicho de otra manera, parece que si no crecemos no somos nada. Pero el crecimiento debe ser sostenible y la creación de un juzgado genera unos costes que alguien debe pagar. El Concello no soporta esos costes, no paga a sus funcionarios, ni a sus jueces, ni a sus fiscales, ni a sus secretarios. Lo más que puede hacer es poner el suelo, pero el resto lo pagarán todos los ciudadanos del Estado el resto de su vida. Por ello, el conseguir un juzgado puede ser considerado un gran triunfo, pero hay que pensar seriamente si es necesario asumir ese coste para el uso que le daremos.
–¿Y dónde se deberían centralizar los partidos judiciales?
–Hay que verlo detenidamente. Escuché hablar de planes de comarcalización, pero veo difícil avanzar en esta idea porque las sinergías localistas son muy fuertes. Así, a bote pronto, desde la Edad Media hubo siete ciudades en Galicia y con independencia de esta consideración, que no es un plan, hay que potenciar los núcleos más importantes de población como lugares fundamentales donde desarrollar la actividad judicial.
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