J.PASTORIZA
La Biblioteca Pública del Estado mira definitivamente hacia el Auditorio de Beiramar. El informe de la Abogacía del Estado del Ministerio de Cultura sobre la legalidad de instalar la dotación en un edificio adjudicado en concesión a una empresa concluye que no existe ningún impedimento jurídico. El Concello excluye así la opción de la Escola de Artes e Oficios e iniciará el proceso administrativo para obtener los 4.000 m2 necesarios en la planta baja del futuro Pazo de Congresos.
El director general del Libro, Rogelio Blanco, mostró ayer en Madrid el informe de la Abogacía del Estado a la portavoz del PSOE en el Senado, Carmela Silva, con lo que se disipan las dudas sobre las posibles complicaciones legales de instalar la biblioteca estatal en el Auditorio. Silva confirmó a este periódico que informó al alcalde del informe tras la reunión, y Caballero "tomó la decisión" de instalar allí la dotación cultural. "Le he consultado y la ubicación va a ser ésa", ratificó la senadora.
El Auditorio está adjudicado a una sociedad liderada por Sacyr y Caixanova por 35 años, al cabo de los cuales revertirá en el Concello. El gobierno local deberá acordar ahora con la firma la adquisición de los 4.000 m2. El alcalde ya mostró este verano su preferencia por este emplazamiento, –a pesar de que postuló antes Artes e Oficios como única opción–, y aseguró que la promotora está dispuesta a vender la superficie que exige el Ministerio de Cultura.
Informes
El informe de la Abogacía del Estado tuvo en consideración, según explicó Silva, el que elaboraron los servicios jurídicos del Concello, que resultaba favorable, y la legislación en la materia. El dictamen establece que la biblioteca puede emplazarse en una concesión de obra pública si esa superficie se integra como bien patrimonial municipal. Una vez que el Concello obtenga el suelo, lo cedería al ministerio para que pueda instalarla.
La aclaración jurídica despeja las dudas sobre la elección, ya que Silva apunta que el Auditorio tiene el beneplácito técnico. "No hay ningún conflicto. Es una instalación adecuada, mientras que en el caso de Artes e Oficios los arquitectos tenían que avalar su idoneidad", agregó la senadora. La primera propuesta de Caballero para el centro bibliotecario fue construir un edificio en la Praza do Rei. El ministerio lo respaldó, pero el propio regidor lo desechó después al desaprobarlo el arquitecto Rafael Moneo, al que encargó un proyecto de transformación de esa zona. Después planteó Artes e Oficios, lo que provocó protestas entre profesores y alumnos. Finalmente postuló el Auditorio de Beiramar.