A. M.
Ganar espacio para los peatones y mejorar la circulación en el punto más crítico, la rotonda de Jenaro de la Fuente. Estos son dos de los ejes del proyecto de humanización de la calle Travesía de Vigo, en el tramo comprendido entre Urzáiz y la calle Numancia, en la bajada hacia el nudo de Isaac Peral. La remodelación aprobada el viernes en junta de gobierno está presupuestada en dos millones de euros y tiene un plazo de ejecución de medio año. Las obras comenzarán en los próximos dos meses y deben estar finalizadas antes del próximo verano.
Las constructoras ya pueden presentar sus solicitudes, que deben solucionar "los problemas de pavimentación en las aceras" detectados por los técnicos municipales y entorpecer lo mínimo posible una de las principales arterias de la ciudad. El gobierno local se compromete a mantener el escaso aparcamiento en superficie de la calle y a intentar facilitar el tráfico de vehículos en la medida de lo posible, por lo que el proyecto municipal propone "una reordenación del tráfico en la rotonda de Jenaro de la Fuente con Gregorio Espino, consistente en el retranqueo de la rotonda para mejorar la distribución de los carrilles y canalizar la circulación".
Ésta será una de las claves de la reforma, que ampliará las aceras recortando levemente espacio a la zona de aparcamiento en línea y a la calzada. Se aprovecharán las obras además para ampliar el refugio de los peatones en la mediana, actualmente muy reducidos. El Concello de Vigo modificó el pliego de condiciones original para incluir granito en toda esta fase de humanización y mantendrá este material en la última, llegando ya al centro comercial de Travesía.
La mejora de la iluminación será otro de los puntos claves de la reforma, especialmente en la zona de glorietas y en los pasos de cebra, donde se colocarán puntos de luz específicos para mejorar la visibilidad de los peatones. En los tramos bien iluminados se mantendrán los faroles pero se amplía el número de bombillas.
Los trabajos cambiarán el aspecto de la calle pero también se meterán en reformas menos visibles, como la instalación de colectores específicos para la recogida de aguas pluviales, además de habilitar un mayor número de sumideros para evitar la acumulación de agua sobre la carretera los días de lluvia.
La longitud del tramo sobre el que se va a actuar con cargo a los presupuestos municipales de este año es de 633,03 metros y una superficie total de casi 22.000 metros cuadrados entre calzada, aceras, medianas y rotondas. Se pretende armonizar toda la calle y limpiar su diseño, acabando con espacios de difícil limpieza y la excesiva fragmentación de las aceras, con huecos para árboles, defensas para la entrada a garajes o cambios de superficie.
El aspecto será más limpio y también verde, pues el proyecto incluye ampliar el número de árboles hasta los 147 y mejorar 48 metros de canalizaciones de la red de aguas, sustituyendo las actuales tuberías de fibrocemento por materiales más resistentes. Todos estos cambios tienen seis meses para ejecutarse y los vecinos empezarán a ver obreros por la zona a mediados de noviembre.