JAVIER MOSQUERA
El Instituto Galego da Vivenda e Solo no financiará la construcción del funicular entre la plaza de O Berbés y el Concello, “porque teniendo en cuenta la situación actual, hay otras actuaciones más urgentes a que destinar ese dinero”. Desde el IGVS, que participa en un 90% del Consorcio del Casco Vello, se considera que se trata de “una propuesta sin base real y hay otras necesidades”.
La decisión de la Xunta no pareció sorprender en exceso al concejal de Patrimonio Histórico, Dosio Álvarez, aunque lamentó “haberse enterado por fuera de una decisión que le debieron comunicar personalmente en la reunión que ambas partes tenemos pendiente desde hace tiempo. Nadie hasta ahora habló con nosotros de eso”.
Álvarez reconoció que en estos momentos “puede que haya otras prioridades, y lo que conviene ahora es que nos digan cuáles son para Vigo y concretamente lo que piensan destinar al Casco Vello en los próximos presupuestos, porque no sería justo que no hicieran nada cuando el anterior equipo de Vivenda había apostado claramente por Vigo”.
Financiación completa
El concejal de Patrimonio Histórico recordó que “tampoco se trataba de que lo pagaran todo, pero lo cierto es que los nuevos responsables de Vivenda nunca han hablado con nosotros de esa cuestión”.
De cualquier modo y pese al rechazo de la Xunta, Dosio Álvarez señaló que “el proyecto no se abandona porque consideramos que es bueno para el Casco Vello aunque ahora haya otras preferencias. Su tramitación es muy lenta y exige cambios en el PXOM, pues hay tres inmuebles afectados, por lo que se puede ir avanzando a la espera de tiempos mejores.”
El funicular, cuyo presupuesto ronda los nueve millones de euros según el proyecto entregado por la empresa ganadora del concurso de ideas para mejorar la movilidad en el Casco Vello, tendría una frecuencia de diez minutos y capacidad para treinta pasajeros, con cuatro paradas o “estaciones”: Berbés, Poboadores, Paseo de Alfonso XII y Castillo de San Sebastián.
Listo el próximo año
En la zona de O Berbés estaba prevista la instalación de un kiosko y bancos de espera. El trayecto tendría unos doscientos metros de longitud y el carril único discurriría en parte por un túnel y en otros tramos a cielo descubierto.
La última estación, en el castillo de San Sebastián, se integraba con la actual zona verde y se preveía la construcción de un paseo para peatones para conectar directamente con el Concello.
Cuando se presentó el proyecto se anunció la licitación de las obras a principios de 2010 para que pudiera entrar en servicio a finales de ese año.