E. OCAMPO
El día de resaca de la explosión del yate La Mar Salada en el Náutico empiezan a despejarse algunas incógnitas del "raro" y único suceso, según califican los directivos del club. La primera, que la causa más probable de la explosión fue una "acumulación de gases", procedentes del combustible que acababa de repostar y los dos motores intraborda recién instalados en el barco. En eso coincidieron ayer el presidente del Club Náutico, Franco Cobas, y el director del puerto deportivo, Juan Brais Touceda. Ambos asistieron al complicado reflote de la nave, que se hundió después de arder durante media hora y cuyas labores de remolque se extendieron más de cinco horas. El yate –cuyos propietarios están fuera de Vigo, según el club– fue extraído para que la policía científica realice las averiguaciones pertinentes. Serán estos agentes especializados los que elaboren el informe definitivo sobre las causas.
También ha quedado probado, según directivos del Puerto, que la motora venía directamente de un astillero de Bouzas donde había sido reparada, pero no había salido aún al mar. Paró en el Náutico "sólo a repostar". La presidenta del Puerto, Corina Porro, anunció el día del incendio la apertura de un expediente informativo y aseguró que todo había quedado grabado por las cámaras de esta institución.
En cuanto a la extinción, el alcalde de Vigo, que también visitó la dársena y conversó con los buzos que participaron en los trabajos de rescate de la embarcación, destacó que los Bomberos recibieron la llamada de alerta a las 20.30 horas; también que la extinción se intentó hasta el último momento, que la embarcación naufragó. "A pesar de la aparatosidad del accidente, los heridos no revisten gravedad y el fuego no se extendió a otras embarcaciones", reflexionó Caballero.
Los tres heridos en el accidente seguían ingresados ayer, pero sus contusiones no revestían carácter grave. Los dos ingresados en Povisa, Félix Darío L.A., de 35 años y su compañero Pablo D. M., de 31 años, estaban sin fecha prevista de alta, según el centro. En cuanto al que está ingresado en el Chuvi, permanece estable.
Tranquilo, pero reflexivo. El presidente del Club Náutico, Franco Cobas, reapareció durante la mañana de ayer como fiel observador del reflote de La Mar Salada. Desde los pantalanes, detalló los sistemas de emergencia y extinción cercanos al surtidor de gasoil del muelle que peligró por el incendio y del que acaba de abastecerse con 300 litros el yate, minutos antes de arder.
"Aquí sólo está el surtidor, el depósito está en la otra parte [dijo señalando al otro lado de la dársena]". Aún así, Cobas es consciente del riesgo que corrieron las instalaciones: "Pudo ser una barbaridad; si el fuego se propaga. Tendría efecto dominó en los barcos... De uno en uno irían incendiándose; ¡una catástrofe!".
De hecho, el presidente del Náutico apunta a una serie de factores que propiciaron que la explosión no acabase en catástrofe para los cientos de veleros y yates que pueblan el embarcadero. Primero, el hecho de que –al parecer– no explosionó uno de los depósitos de la nave, y que justo en el momento del incendio pasaba por el muelle el remolcador "Charca", que finalmente intervino.
También relató la intervención de un marinero del Náutico, que fue quien extrajo a uno de los hombres heridos del interior de la nave. Al parecer y a causa de eso se lesionó levemente en un dedo.
Los otros dos heridos estaban fuera del yate en el momento de la explosión. Sólo uno de los técnicos entró para encender el motor y comprobar el funcionamiento, según los testigos.