E. OCAMPO
Consumidos por los nervios. Es la frase que mejor define lo que los propietarios de yates cercanos experimentaron tras la explosión de La mar salada, un fueraborda de diez metros de eslora con dos motores que se quemó y se hundió de popa como si fuera de papel. Primero un gran susto, incrementado al comprobar que había heridos. Luego, una lenta espera con la expectación por ver hacia dónde irían las llamas, que finalmente desaparecieron ahogadas en el mar. Muchos temieron por la suerte de sus buques, aunque el incendio no se propagó a otras naves.
"Se sintió como una bomba. El barco estaba repostando y, de repente, explotó". Jaime García tenía su embarcación a unos 25 metros del yate que se incendió. Eran las nueve menos diez y lo vio todo. "Es un desastre que ni las ambulancias, ni los bomberos puedan llegar hasta la gasolinera", explicó mientras mostraba el testimonio gráfico en su móvil de que la manguera de extinción no llegaba, ni por un lado, ni por el otro, a sofocar las ennegrecidas llamas de la combustión de poliuretano. Una de las muestras de tan apresurado paso quedó grabado en una de las vallas, que los agentes de extinción tuvieron que romper.
Manuel Suárez, sin embargo, salió disparado del edificio del Club Naútico tras sentir la gran deflagración. Su barco estaba justo al lado del incendiado y, aún sin creerse lo que estaba pasando, avanzó corriendo hasta las llamas. Cerca de allí, en el suelo, se encontró a tres personas en el suelo. "Vimos a personas tiradas en el pantalán; una hablaba, dos no. El amigo que iba conmigo separó al que estaba más próximo al barco, por si se produjera otra explosión", comenta Suárez. "Después llegó la remolcadora a echar agua al buque y a los depósitos".
Muchos propietarios de yates trataron de cruzar el paso hacia la gasolinera, a donde empezó a llegar Policía y la ambulancia en pocos minutos. La densa columna de humo gris y las llamas visibles desde la avenida Montero Ríos convirtieron el enclave en un hormiguero de gente. Grupos fotografiándose con el móvil con las llamas al fondo o vídeos, fueron lo más recurrido para inmortalizar un hecho inédito en la dársena del Naútico.
Así lo confirmó el vocal de Infraestructuras, Equipamiento y Seguridad del Club Náutico, Ricardo Pérez Martín, que explicó que se trata de la primera vez que ocurre algo así; "nunca hubo un accidente de este tipo", explicó. "Tendrá que decirlo la Policía, pero en principio, podría ser una acumulación de gases que en el momento del contacto, explotó". El barco se echaba por primera vez ayer, después de una reparación y de haber cargado 300 litros de combustible. "Los propietarios son de aquí, pero los tres que estaban dentro eran mecánicos". Se prevé que hoy la Policía científica extraiga del agua a La Mar Salada para investigar qué pasó.