S.P.
Un escape de gas provocado por una de las máquinas que trabajan en las obras de humanización afectó ayer a un edificio de quince plantas situado en la esquina de la avenida de Castelao con Redondela. Los vecinos no tuvieron que ser desalojados, aunque los agentes de la Policía Local que acudieron al lugar les recomendaron que mantuviesen las ventanas cerradas.
También fue movilizado un retén de Bomberos, en cuya central recibieron la alerta de la fuga a las 19.10 horas. Según estas fuentes, el escape no supuso demasiado riesgo para los residentes y los responsables de la compañía del gas pudieron controlarlo en poco tiempo.
La fuga obligó además a cortar un carril de Castelao en sentido a plaza América, lo que originó atascos.
En el inmueble afectado, denominado "Edificio Cíes", residen sesenta familias. Cada planta consta de cuatro viviendas, dos de ellas dan a un patio interior y las otras dos, a la calle Redondela. Los policías locales sólo alertaron a los residentes en estas últimas.
El piso de Arancha Ibañez está en la planta quince y se abre a la parte de atrás, pero salió al rellano cuando escuchó a los agentes hablar con los vecinos. En ese momento, se encontraba sola con su hija pequeña y, a pesar de las recomendaciones de los agentes, se planteó abandonar la vivienda. "No sabía si coger el ascensor o no. Pero tampoco iba a bajar a pie con la niña y después que no me dejasen salir", relataba ayer poco después del incidente.
El marido, Jorge Rodríguez, acudió al inmueble tras recibir su llamada. "Olía lo suficiente a gas para alarmarte. Mi mujer se asustó un poco porque les dijeron que no enciendesen los aparatos eléctricos y yo le recomendé que esperase en la habitación más alejada", comentó.
Otra de las afectadas, Conchi Comesaña, aguardó en su casa tras recibir el aviso de los agentes: "Mi marido me dijo que cerrásemos las ventanas y estuve tranquila. Con las obras esto le puede pasar mañana a cualquiera".
Ángeles Valverde se enteraba del percance en plena acera por boca de sus vecinos. "Vengo de la playa y estoy un poco ida. Estas obras son un peligro. Metieron la máquina y no vieron ni las señales de gas", lamentó.