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HEMEROTECA » |
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A. A. DE LARRIVA Un atasco de centro urbano, con fuerte olor a gasolina quemada por motores de ciudad y bocinazos conductores agresivos sube Urzáiz; a las dos de la tarde el tráfico manda. No es un día cualquiera, sin embargo. Es el Día sin Coche. “¡Como el sin tabaco, cuando la gente fuma más!”. La jornada sin coches se nutrió ayer de buenos propósitos que no llegaron a cuajar. Ni las líneas gratuitas proporcionadas por Vitrasa, ni el ejemplo del alcalde, acudiendo a una humanización en transporte urbano, ni la promesa de un cuerpo diez a golpe de subida y bajada de cuestas...
De las palabras de taxistas, conductores y usuarios de autobús, repartidores, y ciudadanos en general se deduce una opinión común: una iniciativa muy bonita pero poco viable. Los taxistas son un colectivo que puede informar de forma precisa sobre las vías de transporte de una gran ciudad. “Toqué un poquito todo Vigo durante la mañana y constaté que la propuesta fue muy poco secundada”, explica Roberto Álvarez. Los tapones en la circulación eran constantes. “En Pi i Margall y Camelias, ni se respeta el carril bus. La gente no tiene una educación vial correcta”, añade.
Sus compañeros de profesión, Javi Núñez y Ricardo González, dan su perspectiva en la parada de García Barbón: “No notamos ninguna diferencia. No hacen caso ninguno. Sólo hay menos clientes porque estamos a final de mes y no tienen un pavo, pero no porque vayan a ir a pie”.
Ahora bien, la iniciativa tiene buen fondo. “Me encantaría poder cumplirlo pero al ser repartidora no puedo negarme a coger el coche”, explica. Sin embargo, considera que con las aceras anchas que se están poniendo en la ciudad, cada vez es más difícil desplazarse en vehículo propio. “Yo bajo al centro andando a hacer todos los recados; es que, además, no hay sitio para aparcar”, añade.
“¡Ah!, ¿es hoy?”
Muchas personas desconocían que ayer fuese el Día sin coches y manifestaban su asombro al no haber percibido una disminución del tráfico. Dolores Posada, al enterarse de que había líneas de transporte gratuitas, se lamentaba que a ella no le hubiesen tocado. Tanto ella como Ana García, también usuaria del autobús, considera positiva la medida de Vitrasa de poner servicios gratuitos. “La forma de impulsar el transporte público es bajar los precios”, coinciden.
José Echevarría conduce su coche con estrés y pregunta: “¿Y si hubiese cogido la moto, ya no contaminaría?”.
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