J.M.
El Concello ha dado vía libre a una propuesta para modificar la línea de edificación en un tramo de algo más de dos kilómetros del segundo cinturón a partir de la rotonda de intersección con la avenida Ricardo Mella, que se fija en quince metros contados desde el límite exterior del arcén.
Con este cambio se le quiere dar a este tramo del vial el mismo tratamiento que tienen la avenida Arquitecto Palacios, que es el tramo urbano de la nueva carretera de penetración a Vigo entre la avenida de Madrid y Castrelos y la carretera de acceso al Puerto, entre Castrelos y Bouzas.
La avenida Arquitecto Palacios y una pequeña parte del tramo entre Castrelos y Bouzas, desde su comienzo hasta la intersección con Ricardo Mella, fueron transferidos al Concello como consecuencia del convenio firmado con el Ministerio de Fomento hace casi cuatro años.
El resto del tramo Castrelos- Bouzas pasó a formar parte de la Autovía VG-20, conocida popularmente como segundo cinturón, y se entiende que la línea de edificación está fijada en cincuenta metros desde el arcén exterior de la calzada.
Resolución de Obras Públicas
Una resolución del antiguo Ministerio de Obras Públicas establecía en 1996 la línea de edificación en los tramos del primer cinturón comprendidos entre la avenida de Madrid y Castrelos y Castrelos- Bouzas en quince metros “garantizándose en todo caso una distancia mínima de diez metros entre la arista exterior de la explanación y la línea de edificación, excepto en los casos en que estén previstas vías de servicio de dos carriles y aceras”.
La ley permite fijar una línea de edificación inferior a la establecida con carácter general “en determinadas carreteras con zonas o barrios perfectamente delimitados”, que es el caso que se invoca en esta circunstancia.
Desde el Concello se considera que entre los puntos kilométricos 4,300 y 2,00, ese vial transcurre en su mayoría por suelo urbano consolidado, a excepción de la superficie ocupada por el Plan Parcial de Navia “aunque está en tal grado de desarrollo que prácticamente remataron su conversión a aquella otra calificación urbanística.”
Los técnicos municipales entienden que también “y desde una valoración socioeconómica, predominan las ordenanzas de tipo industrial sobre las de carácter residencial, con algunas áreas que disponen de documentos de desarrollo urbanístico aprobados y por tanto con mayores facilidades para su materialización, como es el caso del API-51 y API 52”.
Por otra parte, en el informe se señala, además, que con el cambio de la línea de edificación “se unifican criterios entre viales” y los tramos se encuadran en el tratamiento de redes arteriales que establece la Ley de Carreteras.