SANDRA PENELAS
Las clases arrancan mañana en Vigo con un ligero y “previsto” repunte del 3% en la matrícula y marcando un hito: el de la implantación de 24 nuevos títulos adaptados a Europa. Éste será también el curso de las negociaciones sobre la financiación y el rector Alberto Gago avisa que sin ayudas no se le puede “pedir más” al sistema.
–¿Cuál es su estado de ánimo ante el desembarco masivo de la institución que dirige en Bolonia?
–Estuve un poco preocupado durante el curso pasado hasta que vi, con enorme satisfacción, que los plazos se iban cumpliendo. En ese momento pensé que esta ballena lenta que es la Universidad reacciona cuando se lo pides. Sobre todo, porque tiene un compromiso congénito con la innovación. La implantación de los nuevos grados coincide con la nueva herramienta informática de gestión que permite, entre otras cosas, matricularse desde casa. Pero esto no me saca el sueño, lo que me preocupaba era la respuesta de antes.
–Y además se impartirán 67 nuevos másters. La preinscripción se cerró la semana pasada, ¿se cubren las plazas mínimas?
–Por ahora hay un millar de estudiantes. Tres o cuatro posgrados no alcanzan el número suficiente, pero es una manera de que los profesores que los han promovido se espabilen. En la Universidad hay que insistir en la necesidad de promocionar lo que se hace.
–En la inauguración del curso académico en A Coruña, el presidente Feijóo mostró su apoyo a las universidades, pero les pidió responsabilidad y realismo en el actual momento de crisis. ¿Malas expectativas para la financiación?
–Es la idea de austeridad que están trasladando desde el principio. Como mensaje de quien está a cargo de la institución autonómica y ve las cuentas todos los días es razonable. A partir de ahí, creo que el gran reto que tiene la comunidad es graduar las intensidades y escoger bien los proyectos de más interés. Porque aquí no estamos enfrentando la alternativa de más educación y más investigación con la de comer caliente mañana. Lo que estamos preguntando es si va a ser una prioridad del Gobierno. Y ésa es la discusión que está pendiente.
–Y las universidades querrán participar en la definición de esas prioridades.
–Debería hacerlo toda la sociedad. Porque en este momento todos nos lo estamos jugando todo. Hay un enfermo con unos cortes y hay que pensar en curarlo hoy, pero también en que tenga capacidad muscular mañana. Difícilmente puede uno imaginar el futuro sostenible por el que están apostando los países más avanzados sin hacerlo en educación e investigación. Es el paquete, junto con eficiencia energética y calidad ambiental, en el que se basan todas las reformas económicas. ¿Alguien piensa que es posible sacar adelante algo así sin ir de la mano de las universidades? Pues si creen que el conocimiento es caro, ya verán con la ignorancia.
–El curso pasado también empezó con las quejas de los rectores. Usted insistía en que pedían dinero para calidad, no para fastos ni para calefacción. ¿Han caído sus mensajes en saco roto?
–En gran medida. Siempre admitimos que la financiación esté condicionada a objetivos. Pero hay cosas que no son coherentes. Tú no puedes estar diciendo en Europa, como Estado central y como autonomía, que las universidades aspiramos a grupos con pocos alumnos, tutorías personalizadas, prácticas e intercambios, captación de doctores jóvenes y de investigadores de prestigio internacional, contratos con empresas... y así sin respirar hasta el final para obligarnos después a nosotros a decir que esto es caro. Tienen que hacerlo los gobiernos y en las leyes hay acompañamiento financiero. Y si no pudiera ser así, dejemos de marear la perdiz. Tendremos el sistema universitario que podamos y no le pidan más. Nuestra financiación ya está un 25% por debajo del promedio nacional.
–¿Temen quedarse solos ante las críticas de la sociedad si no alcanzan los objetivos?
–Los tres rectores nos reunimos en julio con el presidente de la Xunta y yo le le dije que las universidades no se pueden retirar del debate de la financiación. Sería una cobardía. Entiendo que hay muchos interrogantes que despejar, pero no puedes dejar de mirar de reojo a lo que va a suceder dentro de dos o tres años. También le dije que la I+D no funciona con la flexibilidad de cualquier otra partida de gasto corriente.
–Por el momento, la Xunta ya ha paralizado la Ciudad del Mar.
–En Vigo trabaja el mayor volumen de doctores en ciencias marinas por metro cuadrado del país. La capacidad y la ventaja diferencial competitiva es enorme y me daría mucha pena perder este proyecto. Y además estoy convencido de que dentro de cinco u ocho años nos permitiría ver su rentabilidad pública porque convertiría a la ciudad en la referencia en I+D marina para toda Latinoamérica. En todo caso, si no sale, la Universidad de Vigo y el CSIC tenemos la idea y la voluntad de sacar algo conjuntamente. Hay unidades de investigación colaborando desde hace tiempo y pondríamos la Estación de Toralla y todos nuestros recursos al servicio de un proyecto compartido con la máxima intensidad posible.
–¿Podría haber recortes en otros proyectos de investigación?
–Es necesario consolidar todos los programas bajo el título INCITE [el plan gallego de investigación del bipartito], porque algunos son absolutamente decisivos, por ejemplo, la incorporación de doctores jóvenes con el Parga Pondal. En los últimos cuatro años han entrado cerca de sesenta. Pero además del capital humano, nos jugamos las infraestructuras científicas y los centros tecnológicos. Nuestra experiencia es extraordinaria con EnergyLab y Gradiant. No se puede parar esto. Estamos hablando también de convocatorias para grandes agrupamientos de investigación. Vigo consiguió este año tres de los cuatro programas que implican 250.000 euros durante tres años. Éstas son nuestras fortalezas y es lo que nos estamos jugando.
–Al mismo tiempo que pedía austeridad, Núñez Feijóo anunció una agencia gallega de I+D.
–Se está tratando de poner un poco de orden y no es muy diferente al argumento que pulula en este momento de fusión de empresas y de entidades financieras. Hay organismos que fueron creciendo en época potente, que incluso se duplicaron y generaron estructuras probablemente innecesarias. Lo que no sé es si detrás de esa propuesta hay algo más que aglutinar y echarle un poco de sentido común a todas las iniciativas. Si además hubiese una voluntad de reforzar los programas de I+D, estaría tranquilo.
–¿Ha pasado también factura la crisis al proyecto de la Ciudad Tecnológica, Citexvi, en cuanto a participación de las empresas?
–En realidad tenemos un problema de falta de espacio. Seguramente porque no hay muchos centros de este tipo, no es excesivamente caro y cada vez se valora más estar al lado de las universidades. El gerente quiere abrirlo en noviembre.
–La falta de fondos obligó a cancelar las pasarelas de Mendes da Rocha. ¿Ya ha presentado su nueva propuesta para la zona de las ingenierías?
–Vi la idea y me pareció fantástica. El envite de las pasarelas es tremendo, pero con la crisis regresamos al planteamiento inicial. Se abrirá una nueva plaza con vistas al valle y se harán dos nuevos edificios de investigación, uno de ellos implicará tirar los laboratorios de la parte trasera de Industriales.
–¿Conseguirán la financiación?
–Concursaremos en los programas Feder de la convocatoria de 2010. Hasta ahora fuimos capaces de competir para llevar adelante otras infraestructuras.
“Veo complicado lograr consensos sobre los títulos”
–El curso pasado acabó con un cisma universitario por la aprobación del grado de Empresariales en A Coruña. Usted dio por roto el sistema, ¿en qué situación está ahora?
–Podremos comprobarlo en el Consello Galego de Universidades del 1 de octubre. El sistema se rompió en cuanto a titulaciones y los rectores nos dedicamos a zurcir todo lo que pudimos en estos meses. Se abrió una nueva manera de funcionar, no permitida hasta entonces, y esto significa que Vigo va a llevar a la reunión dos nuevas titulaciones, Ciencias Ambientales e Ingeniería de la Energía, que resultan del cierre de otras porque el mapa aún no está abierto. Antes no tomábamos una decisión si no era por consenso, pero ahora es posible. No sé cuál va a ser la posición de las otras universidades ni de la consellería. Cada uno desembarca con sus propuestas y luego habrá que buscar acuerdos. Lo veo complicado.
–La reclamación viguesa fue encabezada por el alcalde, los partidos y los empresarios. ¿Podrían repetirse estas luchas?
–No sé si es bueno o malo que intervengan, pero es inevitable. Lo único deseable, además de obligado por ley, es que se pronuncie el Consello Social y ahí ya están representados los concellos, la patronal y los sindicatos. Si das pie a que en el debate entren todas estas sensibilidades es mucho más difícil de resolver.
–¿Toma más precauciones ahora respecto al resto de universidades?
–Antes todo el mundo sabía lo que se hacía en Vigo con la intención de conciliar. Ahora no. Consulto dentro.
–¿Pudieron más las presiones de algunos centros que la normativa consensuada?
–Pudo haber menos tensión si hubiésemos incorporado un elemento de flexibilidad, pero trato de no recordar ya esa fase porque si no también puedo pensar que no pudimos diferenciar nuestros títulos de Derecho.
–Para ser de la casa, el conselleiro de Educación no entró con muy buen pie.
–Fue claro desde el principio. Hay un programa de gobierno que fue defendido en las urnas y lo lógico es que lo apliquen ahora.
–¿Qué hubiese pasado sin cambio de gobierno?
–No tengo ni idea. Nunca pensé que este tema llegase a ser un problema. Los informes sobre duplicidad hubiesen dado pie a todo.
“Mantener el actual estatus de Medicina requiere de una fuerte descentralización”
–¿Tendrá Vigo una Facultad de Medicina?
–La iniciativa corresponde absolutamente a la comunidad autónoma. Si decide implantar más títulos tendrá que financiarlos bien y son caros. Y si quiere mantener el estatus actual, porque no hay dinero, entonces tiene que resolver una fórmula fuerte de descentralización y conseguir que los hospitales tengan responsabilidad. Será la única manera de que cuando aparezca un estudiante en prácticas en un hospital no lo manden al pasillo. Este riesgo es muy real y lo tienen que resolver Sanidad y Educación, que deberán compensar económicamente a los docentes clínicos, no la Universidad.
–¿Cuándo se podrán presentar titulaciones nuevas?
–A partir de 2010 se podrá abrir el sistema, pero si no tienes un euro es mejor que no lo hagas. Aunque también cabe la posibilidad de que nos permitan discutir titulaciones transversales autosostenidas con los recursos que tenemos.
–Su equipo de gobierno es muy activo en la promoción del gallego, ¿están preocupados por las decisiones de la nueva Xunta en este ámbito?
–En la Universidad no hay ese problema. Pero estamos expectantes por ver qué pasa en Secundaria. Tenemos el temor de que el idioma se pueda convertir en un elemento de confrontación innecesario.
–Su mandato acaba en mayo, ¿volverá a presentarse como candidato por Alternativa Universitaria?
–En cuanto podamos enviar a la Aneca para su verificación todos los planes de estudio pendientes nos quedaremos un poco más tranquilos y eso nos permitirá pensar en ese nuevo horizonte. Personalmente no quiero pensar en ello ahora. Cualquier cosa que comente va a ser interpretada de mil maneras distintas y despistar al personal.