E. OCAMPO
Victoria pero menos abultada. La asamblea del PSOE vigués –un tanto descafeinada por el descenso de militantes asistentes– supuso un recorte de las diferencias entre la lista oficial encabezada por Manel Gallego, y la alternativa, cuyo primer espada era Gonzalo Caballero. De los 28 delegados que le corresponden a Vigo en el congreso provincial del próximo 3 de octubre, 18 serán "oficiales" y los otros 10 de la oposición. Daba la sensación como si el aparato vigués no se hubiese tomado en serio la reunión, cuya fecha y hora fue puesta por la ejecutiva gallega, mientras que los críticos aunaron sus fuerzas.
Votaron –con carné de identidad como demando la ejecutiva socialista gallega – 494 militantes, en una asamblea que transcurrió mucho más tranquila que en ocasiones anteriores. El secretario local de Organización, Ángel Rivas, justificó los resultados en la abstención de muchos de sus militantes afines, "mientras los votos de la oposición se mantienen", en referencia a que en la última asamblea hubo más de 700 afiliados a la hora de votar. Por su parte Gonzalo Caballero consideró el porcentaje obtenido por su lista –un 37 por ciento frente a un 63 por ciento de los "oficiales" – como "el mejor resultado obtenido nunca, lo que demuestra que la alternativa del PSOE vigués sigue estando viva".
Antes de la votación se plantearon las enmiendas a los estatutos que se debatirán en el próximo congreso. Ahí la oposición –liderada en este caso por Carlos Príncipe– obtuvo el respaldo suficiente para las 17 propuestas que presentó. También lo obtuvieron las 23 oficiales que defendió Abel Losada.
Príncipe, al concluir la sesión señaló que "la unidad de la oposición al aparato es la auténtica alternativa al cambio, somos la única esperanza para los socialistas vigueses". Los "oficiales" sólo habían aceptado cuatro de las enmiendas de Príncipe.