CHEMA GARCÍA
Acaba de renunciar definitivamente a la política. Manoel Soto fue el alcalde que más tiempo estuvo en la Casa Consistorial desde que se celebran elecciones democráticas. Nada menos que 12 años, es decir tres mandatos. Baluarte del PSOE vigués durante la década de los ochenta, su renuncia a la Alcaldía en junio de 1991 –para salvaguardar la coalición con los nacionalistas e impedir que el PP se hiciese con el poder en Vigo– comenzó a marcar su declive en lo político. Se mantuvo en el PSOE seis años más, pero lo dejó para crear Progresistas Vigueses, formación con la que volvió a ser concejal hasta 2007. en 2004 coaligó su grupo con el Partido Galeguista. Ahora, sin obtener acta de edil en este mandato, deja la política. La razón: “Es incompatible con mis negocios”.
–¿Por qué esta marcha tan repentina?
–Porque he llegado a una evidencia. Tanto a Xabier González como a mí seguir en política nos perjudicaba en los negocios que tenemos y que son los que dan de comer a nuestras familias. Sopesando una y otra cosa, me quedo, en este momento, con el bienestar de los míos.
–¿La decisión es fruto del desencanto?
–No estoy desencantado. Pero todos en la vida tenemos que dar pasos responsables. Necesito dedicación plena y con continuidad en mi trabajo en el sector privado. Pero nada de desencanto. Hay muchas cosas en las que soñar y en las que trabajar por el bien común.
–¿La reciente polémica en el seno del PG ha influido?
–Rotundamente no. Dejo la política para siempre,no volveré a ella. Lo venía meditando desde hace un año y medio, aunque sólo lo sabían los que conviven a diario conmigo. Tengo que dedicarme al trabajo privado, porque la actividad política repercutía negativamente en algunos de mis clientes. Habría intentado hacer un esfuerzo para quedar como militante de base, pero a algunos no nos está permitida esa licencia.
–Pero también influyó no lograr el acta de edil en 2007.
–Eso no lo puedo negar. Sí me desencantó no ser concejal. Pero el punto de inflexión para mi desición no tiene que ver con los cargos políticos.
–Tampoco en las autonómicas hubo buen resultado.
–El PG no fue para adelante porque todavía no hay suficientes apoyos financieros que crean en la idea de un partido moderado y galeguista. Esos apoyos son necesarios para las grandes campañas y sin ellos poco se puede hacer. Pero llegará el día en que alguien se dé cuenta de que es necesario en Galicia un cuarto partido para acabar con las trifulcas.
–¿No le han tentado otras formaciones políticas?
–No me ha tentado nadie. Aunque tengo que reconocer que en los últimos tiempos ha habido algunos dirigentes de uno u otro partido que me han dicho que podía ir con ellos. Se lo agradezco, pero no puedo.
–¿En la hora de la despedida política, guarda rencor a mucha gente?
–La verdad es que no. El tiempo hace que nos quedemos con lo bueno realizado. Supongo que me habré equivocado muchas veces, sobre todo en aquello que no conocía. A los que les pude perjudicar les pido perdón. Y también disculpo a la gente que se ha equivocado conmigo porque por lo general es buena gente. La mayoría son buenas personas que consideran que lo que defienden es bueno, aunque los egoísmos también influyen. Es parte del guión. Pero, también hay mala gente. A esos, sólo, sólo les queda mi desprecio.
–¿Y a los partidos?.
– Tanto al PSOE como al PG sólo puedo estarles agradecido, porque me permitieron hacer muchas cosas. Hubo de todo, pero siempre queda lo positivo
–Su futuro pasa por...
–Por las empresas que tengo.
–Dígame una.
–Pues mire, la más importante es una empresa de emprendedores vigueses que se dedica a la tecnología de Internet y al diseño de páginas web. Es de nivel internacional y tenemos un mercado muy amplio. Si me permite le puedo decir que la página web del Real Club Celta la hemos hecho nosotros y es mejor que la de muchos clubes.
–¿Aunque deje la política, dará consejos si se los piden?
–Daré consejos en plan privado, pero no en público. Tengo que asumir lo bueno que fue ser alcalde de Vigo durante tiempo. Pero no haré crítica política ni partidista.
–Pero sí tiene una visión de cómo está la situación en la actualidad.
–Yo siempre trabajé con honestidad en el cargo por Vigo y por Galicia. Siempre defendí mis ideas incluso por encima de los intereses de mi partido. Sólo tengo que recordar que me enfrenté con el Gobierno socialista cuando querían dejar a Vigo sin autovía directa a Madrid. Y lo conseguí, negociando en los despachos, sin excesiva publicidad. Ahora, por el contrario, la política es de galería, de ficción para confrontar. Se busca la confrontación por encima de todo. Creo que tanto al Concello como a Galicia le hace falta un vuelta.
–¿Y qué me dice de los muchos “sotistas” que aún hay en la ciudad?
–Lo único que les puedo decir es que agradezco el apoyo que me dieron cuando fui alcalde y después de dejar de serlo. Les diría que sigan adelante en política con gente honesta, porque la hay. Hay gente que todavía por la calle me dicen que tengo que volver con el PSOE e incluso con el PP. Recuerdo que un día un señor me dijo que era el PP pero que me votaba a mí para alcaldía. Es un honor. Desde estas páginas de FARO DE VIGO, que es el diario vigués por excelencia, sólo tengo que transmitir mi agradecimiento y decirles a los que aún piensan en mí para la política que no puede ser. Pero me tendrán siempre que me necesiten.