J. PASTORIZA/ A. NARVÁEZ
Una buena idea, para una obra que no está en la agenda. Los empresarios y la federación de vecinos ven en la candidatura de Vigo a ser una de las sedes del Mundial de Fútbol de 2018, que incluye un proyecto de reforma de Balaídos, una "vía" para renovar el estadio o construir otro. Ambas entidades coinciden en que, "en tiempos de crisis, no es una prioridad", si bien opinan que Vigo debe aspirar a acoger partidos del campeonato si lo organizan España y Portugal, y podría obtenerse así financiación para la remodelación.
En el Concello no hubo voces de apoyo al proyecto, presentado el lunes por el teniente de alcalde, Santiago Domínguez, y entregado ayer en la sede madrileña de la Federación Española de Fútbol. El regidor, Abel Caballero, eludió pronunciarse, mientras que el PP cargó contra Domínguez, al que acusó de "apuntarse a las fantasías del alcalde con maquetas de Balaídos".
El proyecto diseña un estadio para 42.400 espectadores con un coste de 123 millones. "No es el mejor momento, pero hay que demostrar que Vigo cuenta entre la clase deportiva", explicó el presidente de la Confederación de Empresarios, José Manuel Fernández Alvariño. No obstante, advirtió de que cualquier actuación "debe garantizar que no enturbiará la actividad de Citroën". Elena González, presidenta de la federación vecinal, señaló que "ahora no estamos en esa onda, porque hay otros problemas ciudadanos". A continuación puntualizó que puede ser "una buena oportunidad" para conseguir financiación, aunque matizó que habrá que analizar si la solución al estadio pasa por renovar Balaídos o construir otro fuera del centro. Domínguez aseguró que si Vigo resulta elegida, "la financiación estará garantizada, porque todas las administraciones deberán arrimar el hombro".
Por su parte, el concejal de Deportes, Xabier Alonso, aseguró que el proyecto tuvo "una buena acogida" en Madrid.