TAMARA NOVOA
El nerviosismo reinaba ayer en Peinador entre los estudiantes vigueses que hoy ya están con sus familias "provisionales" en Inglaterra. Los 125 alumnos de secundaria que recibieron la beca municipal para irse durante tres semanas a Gran Bretaña a aprender inglés, comenzaron ayer su aventura.
"Con los nervios apenas pegué ojo", confesaba Nerea González, una de las beneficiarias de este programa. Conocer a su nueva familia. Esta era una de las cuestiones que más preocupaba a los jóvenes. Para que la inmersión en la cultura inglesa sea total, los alumnos pasan su estancia en casa de distintas familias inglesas. "Yo prefiero que sea así que en una residencia porque aprendes más", afirma Alba, que aunque ya había estado en Inglaterra tenía muchas ganas de volver. "Te ves obligada a hablar en inglés, entonces practicas más", agrega. Aunque la gran mayoría coincide en que con este método aprenden más, no todos lo prefieren. "Me gustaría más estar en una residencia porque podría estar con mis amigos", argüía Carlos que estudia en el Alexandre Bóveda.
Todos se mostraban impacientes e inquietos ante el inminente viaje. Y si algo tenían claro era que el estudio se puede combinar con la diversión. "Vamos a aprender inglés pero también a disfrutar y a conocer el país". Todos tenía muchas ganas de visitar Londres "Es una ciudad que tiene mucho que ver", comentaba Marta del Instituto Rosales 2 que no quería irse sin ver el Hard Rock.
La gran mayoría se enteró de las becas que dio el Concello en los centros donde estudian, a través de sus profesores. Y no se lo pensaron. "Es una oportunidad de viajar, conocer gente y aprender inglés", aseguran los estudiantes. Abel Caballero, se acercó hasta el aeropuerto vigués, para despedirlos y desearles un buen viaje. El alcalde los invitó a aprovechar la experiencia y a aprender el máximo posible. Al llegar a Londres, los alumnos fueron divididos en grupos de 25 personas, cada grupo se dirigía a una ciudad inglesa diferente: Sheffield, Norwich, Loxley, Subiton y Swinton eran las alternativas. Una vez allí un autobús distribuyó a cada alumno en su casa de acogida. A cada grupo lo acompaña dos monitoras, encargadas de organizar excursiones y actividades lúdicas para combinar con los estudios.