A. MÉNDEZ
Un privilegio y una gran responsabilidad. Aunque habituados por el paso de los años, los tres funcionarios del archivo son conscientes de que custodian "piezas únicas". Enrique Suárez, Auri Cerviño y Modesto Gallego son los primeros que reclaman la digitalización de los fondos más antiguos y aquellos de consulta frecuente para evitar su desgaste. Es el caso de la completa documentación que se conserva de la contienda contra los franceses, que este año se cedió temporalmente para la exposición que conmemoraba el Bicentenario de la Reconquista.
Pero sin lugar a dudas, el documento que los trabajadores custodian con más orgullo es el título de Ciudad Leal y Valerosa que el rey Fernando VII concedió a Vigo en el año 1811 y que fue ratificado ocho años después, el 1 de marzo de 1819. Conviene no olvidar la dura batalla que tuvo que librar la ciudad para ser reconocida como tal pese al fuerte rechazo de Tui. El título de Villa estuvo en juego en los tribunales durante ocho años por el recurso presentado por el Diputado General del Reino de Galicia en nombre de las siete ciudades capitales (A Coruña, Betanzos, Mondoñedo, Lugo, Ourense, Santiago y Tui), contrarias al ascenso de Vigo.
"Son los dos escritos más valiosos del patrimonio municipal", advierte Suárez, que revisa también con curiosidad los expedientes generales de "quintas", donde figuran los jóvenes que alcanzaban la edad de ser soldados y eran elegidos por sorteo –uno de cada cinco, de ahí el nombre– para realizar el servicio militar. Ningún vigués escapa al control oficial, ya que en los libros figuran tanto los que ejercían como aquellos que "libraban" por razones de salud.
Mención especial merece también un plano de la ciudad enmarcado por Francisco Coello en 1856 o un croquis de Vigo a mano alzada de 1597.