TAMARA NOVOA
La fiesta del marisco se inauguró ayer con una afluencia de público superior a la esperada. El olor a mar propio del Berbés, se mezcló con el del marisco recién hecho, el trasiego constante de comensales y el sonido de fondo de las gaitas gallegas.
Tomás Alonso, presentador de “Larpeiros” en la gallega, fue el encargado de dar el pistoletazo de salida a la VII edición de Vigomar. En su pregón, Alonso confesó que hay dos cosas que lo “tolean”: Vigo y el marisco. Después de hacer una apología de la ciudad, la ría y los vigueses invitó a los allí congregados a lo “fundamental”: A comer (larpeiros). Santiago Domínguez acompañó al presentador en la defensa de Vigo “temos os mellores productos, o mellor porto do mundo e o mellor marisco”subrayó.
Pese a ser la primera jornada de los festejos y coincidir en jueves, el número de personas que se acercó hasta el Berbés fue considerable. Vigueses y turistas se aproximaron hasta los alrededores del puerto. “Aunque hay mucha gente de la ciudad también viene mucha de fuera. Hay personas de Madrid o Barcelona que reservan estas fechas para acercarse a la fiesta”, comentó ayer María del Carmen Rivas, organizadora del evento.“El tren de Tino” hacía sus primeros recorridos. Y daba la oportunidad a los miles de cruceristas recién llegados en el Independence of the seas a comer marisco de la ría a buen precio. “Nosotros nos enteramos por casualidad y no lo pensamos dos veces porque nos encanta el marisco y es una oportunidad genial para probar el de aquí”, comentaba ayer Ángeles, que llegó desde Asturias de vacaciones a la ciudad con su familia. Axe el pequeño del clan disfrutaba de su menú infantil (calamares, pollo y patatas fritas), mientras sus padres y su hermano se “ponían las botas” con una parrillada de marisco.
Gran variedad de platos
Puestos de rosquillas, artesanía y productos del país aderezaban los siete expositores de marisco ante los que la gente hacía cola. La parrillada de marisco se sitúa como el producto estrella de la festividad, “es siempre la más demandada”, afirmó Rivas. Los precios son uno de los principales atractivos. “Los vigueses nos merecíamos un evento como ésta, en la que poder comer nuestro marisco a un precio asequible”, afirmaban ayer José y Manuela que se acercaron por segundo año consecutivo hasta VigoMar. Ambos comentaban que la gran variedad gastronómica es uno de los puntos fuertes de la celebración Y es que la oferta es enorme desde fideos con almejas hasta salpicón de centolla y buey, pasando por mejillones, nécoras, cigalas o empanadas de todas las clases, incluso pizza.
Las colas se sucedían ante los stands para obtener los tikets de comida. Un pequeño colapso informático prolongó las esperas de los comensales que impacientes, y ante las exigencias de sus estómagos, aguardaban su “manjar”.