A. NARVÁEZ
La vida en el mar tiene sus peligros. Eso lo saben bien la veintena de marineros y pescadores que reciben el curso de supervivencia de obligado cumplimiento para todo aquel que salga a faenar en las aguas comunitarias. "Ahora nos sentimos mejor preparados en caso de accidente", afirman muchos de ellos, que ayer atendían a las lecciones para sobrevivir a un naufragio y hoy aprenden a lidiar con el fuego y los humos tóxicos de un posible incendio.
Desde los mariscadores hasta los capitanes de barcos, todos han de tener el permiso de Marinero-Pescador que expide la Capitanía Marítima –desde que en 2003 se sustituyera el anterior permiso de Competencia de Marinero–, para poder trabajar en la legalidad. Se trata de un curso de tres semanas en el que se certifica que todos saben nadar y leer y se imparten nociones de primeros auxilios. Esta parte teórica la imparte la Xunta. La parte práctica, simulacros incluídos, se la encargan a diferentes empresas que reciben la subvención de los fondos europeos, sólo hasta 2012.
Pero lo cierto es que "ni el 50% lo tienen", asegura José Ramón Miranda, monitor del curso. "Cada Capitanía tiene una flexibilidad diferente a la hora de exigir este carné obligatorio, aunque desde la Xunta se ha advertido que en 2010 no se podrá hacer más ´la vista gorda´", señala Miranda.Dos cuestiones impiden la rigidez en la aplicación de este requisito europeo: las enormes listas de espera para realizarlo y la existencia de picarescas varias para sortear la ley. "Nos apuntamos en marzo", afirman varios alumnos. O como sucede en el caso de Ángel Cedeira: "Llevo cuatro años intentando sacarme el permiso, pero tenía que ser cuando no estuviera embarcado en el atunero, y cuando podía, siempre estaban los cursos completos", critica. Ahora hace 200 km diarios para cumplir con la normativa.