A. NARVÁEZ
Las obras de reforma del edificio de La Gota de Leche están prácticamente finalizadas, aunque la Xunta sólo aventura a decir por el momento que "se destinará a fines sociales", pese a que desde el Concello manifiesten un público y notorio interés por convertirlo en albergue, al menos de forma provisional.
En una visita técnica para visualizar el curso de los arreglos ayer, la jefa territorial de Trabajo y Bienestar, Carmen Bianchi, da por descartada esta finalidad, "pues no es lo previsto. Se le llama albergue, pero la concelleira ya anunció sus fines como centro intergeneracional, y se destinará a ello, que fue para lo que la Vicepresidencia del anterior gobierno de la Xunta aprobó el presupuesto", de 241.523 euros. Y añade: "No se va a desaprovechar nada de lo arreglado".
Este dinero se ha invertido en el acondicionamiento de la planta baja, de forma exclusiva, mientras que los pisos superiores permanecen con las divisiones en habitaciones, tal y como estaban cuando el emplazamiento era un centro de menores gestionado por Aldeas infantiles. De ahí el interés del gobierno municipal, que ve este enclave apropiado para devenir un albergue de "sin techo", puesto que está en condiciones de abrir sus puertas y dar refugio a personas sin hogar.
Se perfilan tres usos principales: comedor, con capacidad para 44 personas; servicio de atención social continuada, que prestará cubrirá las necesidades básicas y de emergencia de ciudadanos en situación de desigualdad o exclusión; y una unidad de calle, que tendrá como objetivo recorrer los barrios para derivar a personas que vivan en la calle a los distintos servicios sociales.
Pero Bianchi asegura que "hasta dentro de unas semanas no se confirmarán los servicios que se prestarán y cuándo se pondrán en marcha". Se desconoce también por el momento qué entidad humanitaria gestionará el centro.
Todo está recién pintado, preparado para el acceso de personas de movilidad reducida, dotado de ascensor y tecnología contra incendios, según explicó el técnico de la consellería de Trabajo y Bienestar, Carlos Amorín. Además una lavandería y cuatro duchas adaptadas a discapacitados completan los servicios que La Gota de Leche brindará a quien lo necesite, se quede o no a dormir.