ANA ABAD DE LARRIVA
Olor a fiesta, a humo, a charanga. Calor de lumbre, de baile, de vino. La subida al monte Vixiador preludiaba ayer por la mañana el ambiente de una romería que ya ronda el medio siglo de historia. Más de 5.000 personas y miles de raciones de sardinas, mejillones, pimientos, y churrasco caracterizaron toda la jornada en el parque forestal.
Una treintena de corderos y cochinillos ao espeto, cocinados con fuego de acacia para que la carne no se impregnase del gusto a madera y conservase todo su sabor, adornaba el campo de batalla. Las cocineras giraban suculentos pimientos, que provocaron una fuerte polémica entre varios de los miembros de la organización: ¿eran de Arnoia o de Verín? Los mejores mejillones de la ría se hacían al vapor, regados con aceite de oliva, condimentados con laurel y acompañados de un ligero toque de limón. Todo estaba preparado para cumplir con las espectativas, que al final se superaron. Antes de las dos ya no quedaban sardinas y el resto de los manjares desaparecían en los platos de plástico, si llegaban a ellos.
A las familias y grupos de amigos que se agolpaban ante los puestos para hacerse con una ración se sumaron un buen grupo de afines al picnic, gente que se llevó su cesta campestre llena ya de casa. Y el bar del parque también sirvió comida a los más urbanitas. Los puestos de rosquillas tampoco faltaban en la geografía que configuró el mapa de la romería. Y es que ya se sabe, una fiesta sin estos dulces es como un jardín sin flores.
Os zapatos piden medias, e as medias piden zapatos, y toda fiesta que se precie de serlo necesita una banda sonora que reafirme el ambiente lúdico. La agrupación musical de Candeán, el grupo de baile Semente da arte galega y la banda de gaitas Arume, del centro sociocultural de Beade fueron algunos de los que se subieron al palco.
Juegos para niños y actividades complementarias se unieron al programa, que ya había atraído por la mañana la presencia de algunos políticos como el alcalde Abel Caballero, el teniente de alcalde Santiago Domínguez y varios miembros del Partido Popular. Según el coordinador del evento, Amador Fernández, la celebración se sumó al millar de visitantes que ya se acercan de forma habitual los domingos al popular parque vigués, lo que la convirtió en un éxito. Y todo con la ilusión del sorteo, que ofrecía la posibilidad de ganar un cordero, que se podía ver por la mañana atado a un árbol y disfrutando también de la fiesta; un jamón o un bacalao. "Si no hay ilusión, no toca", decía una de las organizadoras, Rosa Martínez. Y ayer, en el Vixiador, había mucha.