ELENA OCAMPO
Si este año los campings fueron la cara buena de las primeras vacaciones con crisis económica, los establecimientos de turismo rural se llevaron la cruz. Los primeros datos que maneja el Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre la ocupación en apartamentos, campings y turismo rural arrojan datos negativos con respecto al mes de julio del año anterior para este último segmento –que en Galicia concentra el 5,9% de las pernoctaciones de viajeros españoles–. Bajó el número de viajeros y subieron ligeramente los precios.
Una tendencia que salva, no obstante, la ría de Vigo. "El dato de ocupación general de la zona sur de Pontevedra está en el 74%; es decir, en torno a un 15% menos que el año anterior; pero en la zona de O Morrazo y Baiona, llegó al 95% en agosto", justifica el presidente de la asociación de Turismo Rural del Sur de Pontevedra, "Agarimo", Ventura García. El éxito de las casas más próximas a la playa es una excepción. "Notamos el descenso; el mes de julio fue muy malo, agosto recuperamos. Pero sobre todo en las casas que están a más de diez kilómetros de la costa", explica Ventura. Este año han detectado también que las estancias se reducen en tiempo, "hasta dos días" y que un alto porcentaje de reservas se hacen "sobre la marcha", el mismo día de llegada.
A una conclusión más pesimista han llegado en la Federación Gallega de Turismo Rural. La presidenta, Marisol Lorenzo, acusa un "bajón muy grande", que se ha cebado en el interior de la provincia. El primer semestre de año, los visitantes eran menos de la mitad que el año anterior y en verano, la caída se cifra entre un 20 y un 25%. Los mejores datos se los lleva la comarca del Salnés, donde se registró una ocupación del 90 o 95% en casas completas en agosto, mientras que fue el 60% por habitaciones. Sin embargo, las que alquilan por habitaciones lo tienen peor a la hora de atraer a visitantes. En el interior, sólo registraron una ocupación del 30 al 35% por habitaciones y 80% por casas completas.
Las razones de la mala racha, para Marisol Lorenzo pasan por la crisis económica, el mal tiempo que hizo en julio y también por la proximidad del Año Santo, que hace esperar para viajar a Galicia.