ALBERTO BLANCO
La prohibición de practicar botellón en la calle Joaquín Loriga "despierta" el negocio inmobiliario en la zona, estancado desde hace casi una década a consecuencia del ruido que provocaba la concentración de centenares de personas en la vía pública durante las madrugadas de los fines de semana. De no recibir ni a un sólo cliente, las inmobiliarias han pasado a tener lista de espera desde junio de este año, cuando el Concello aprobó el veto. La revalorización de la zona queda patente; tanto que el precio de algunos pisos se incrementó ya hasta en 20.000 euros.
"Esta zona es inmejorable. Está en el centro de Vigo, es tranquila y hay muy buenos inmuebles, pero hasta ahora tenía un handicap insalvable como era el botellón, que nos obligó incluso a bajar los precios hasta límites insospechables y, aún así, apenas nadie se interesaba", recuerdan desde la inmobiliaria Remax. "En nuestro caso estamos intentando no subir los precios, pero porque la situación del mercado no nos deja otra alternativa. Pero la revalorización actual de la calle es incuestionable. Ahora ponemos un anuncio y hay retorno. La gente llama y se interesa; antes no había ni una sola persona que lo hiciera. La demanda se disparó desde que es posible dormir", añaden.
Pese a que el interés por comprar o alquilar un piso en la calle Joaquín Loriga se ha disparado, todavía son pocos los que dan el último paso. "No cabe duda que para las inmobiliarias esta calle acaba de nacer con la prohibición del botellón, pero la situación actual de crisis todavía no ha permitido que las ventas crezcan al mismo ritmo. Eso sí, aunque sean pocos, por lo menos ahora se vende y se alquila alguno; antes, nada", asegura el responsable de una de las inmobiliarias propietaria de un edificio en plena calle Joaquín Loriga.
Cautela
"El cambio de tendencia en los tres meses en los que se ha dejado de hacer botellón ha sido claro, pero los clientes todavía son cautos. Se interesan por los pisos y argumentan que es a raíz del veto aplicado desde el Concello, pero muchos dicen que prefieren esperar algo más antes de comprar para cerciorarse que la normativa continuará cumpliéndose con el paso del tiempo", explica Juan Enrique Fernández, administrador de otra la de inmobiliarias que dispone de pisos en la calle Joaquín Loriga.
Los precios de los inmuebles oscilan actualmente entre los más de 300.000 euros por un piso de lujo con tres dormitorios y más de 100 metros cuadrados, y los 120.000 que cuestan los 40 m2 con dos habitaciones, ambos ubicados en el tramo de la calle más castigado por el botellón durante la última década.
Las inmobiliarias ven por fin la luz al final del túnel en este entorno, y confían ya que la misma revalorización se produzca en el resto de enclaves donde actualmente no está prohibido el botellón, como en el Casco Vello o la zona de Churruca, donde los pisos han llegado a devaluarse hasta un 12 por ciento y cuyas ventas se demoran hasta un año y medio.
El anuncio del Concello de extender el veto de este conflictivo fenómeno social a la zona antigua y a otros enclaves de la ciudad será, según las inmobiliarias, una de las claves que encarecerá los pisos y que al mismo tiempo permitirá relanzar las ventas una vez que la situación de crisis económica que vive actualmente el mercado se normalice.