A. M.
El vandalismo como respuesta a una progresiva privatización de los espacios públicos y una crisis de valores. El sociólogo de la Universidad de Vigo Benxamín Porto reclama sanciones penales y sociales ejemplarizantes para atajar la problemática, que entiende como "una forma de los autores para adquirir estatus dentro del grupo".
–¿Cómo se explica este desprecio por los bienes públicos?
–Lo público en general está sufriendo una devaluación en el imaginario social, frente a una revalorización de lo privado. El incendio de Jenaro de la Fuente es noticia porque dañó bienes privados. Si sólo afectase a mobiliario público, seguramente no estaríamos hablando de ello.
–¿Es correcto atribuir los daños casi en exclusiva a jóvenes?
–Es injusto, pero es evidente que dentro de ese amplio grupo hay minorías que quieren hacerse ver. Hay que distinguir entre jóvenes y pequeños grupos con propensión al vandalismo. Criminalizarlos a todos es un error.
–Los bomberos afirman que los daños se multiplican los días de partido o conciertos. ¿Cómo se explica esta circunstancia?
–Son momentos de encuentro. Los individuos obtienen satisfacción y notoriedad al ver que sus hazañas son aprobadas por sus iguales. La violencia vandálica es una forma de adquirir estatus dentro del grupo para individuos con identidades poco definidas en su vida cotidiana y diferenciarse de la amorfa cultura unitaria de la sociedad.
–¿Hay, pese a todo, perfiles más propensos al vandalismo?
–No creo en los perfiles de individuos vandálicos, sino más bien en la influencia en grupos. Estas conductas forman parte de rituales simbólicos cuyos autores disfrutan dañando lo más indefenso, los bienes públicos.
–El problema crece. ¿Está relacionado con una supuesta falta de autoridad o de valores?
–La familia y toda institución social es clave en el establecimiento de valores y normas de convivencia. Pero cuando no sancionan contribuyen a lo que llamamos sociedad anómica (falta o laxitud del control de las normas). La visibilidad de las sanciones es esencial para el cumplimiento de las normas por parte del grupo. Si hay un relajamiento de los procesos, todo el entramado se cuestiona.
–Los autores graban sus actos y se quedan a ver el daño ocasionado...
–En este caso es adecuado hablar de comportamientos desviados que necesitan una reacción contra sus actores. Aunque también es cierto que la juventud necesita espacios para desarrollar su creatividad y responden ante una progresiva privatización del ocio y los espacios públicos.