A. M.
Los negocios ubicados en los bajos del edificio número seis de Jenaro de la Fuente buscan a marchas forzadas regresar a la normalidad para minimizar las pérdidas. En un mal año para el comercio, perder un día de trabajo es un lujo, y dos de los tres negocios más afectados por el fuego abrieron ayer sus puertas, apenas día y medio después del gran susto. Tras recibir el visto bueno de los técnicos municipales, la papelería era el primer establecimiento en recuperar su actividad, pese a ofrecer una imagen insólita con la luna completamente destrozada.
Pese a los agujeros en la cristalera y pequeños desperfectos en el material escolar expuesto en los escaparates, los clientes pudieron acceder con precaución al interior para comprar la prensa o encargar los libros de texto para sus hijos. La puesta en marcha de los comercios era una prioridad municipal. "Lo que más urge hoy son los negocios. No queremos que pierdan un sólo día de trabajo", aseguraba Abel Caballero a su llegada a la zona para revisar el estado de los locales y las viviendas.
Tapiada con tablones de madera y el letrero ennegrecido por el humo, la farmacia pegada al portal de acceso al edificio que ardió recibía a sus primeros clientes unas horas después, tras asegurar la fachada con maderas y comprobar el estado de la mercancía. "Abriremos en unas horas. Lo antes que podamos", anunciaba una de las responsables, Amparo Diz Rodríguez, que se encontró el establecimiento precintado cuando el sábado se dirigía a su puesto de trabajo sin noticias del incendio.
Los productos expuestos en las vitrinas de la farmacia han resultado dañados, pero ya el sábado avanzaba Amparo que el almacén está en mejores condiciones de lo que esperaba. Los medicamentos se guardan en compartimentos metálicos en el almacén y no sufrieron daños, por lo que desde ayer a la tarde pueden atender de nuevo a los vecinos del barrio.
Los tres comercios recuperaron la electricidad, pero el que tiene más problemas y tardará unos días en abrir es el videoclub. Con los cajeros de la fachada completamente inutilizados por el fuego, uno de sus copropietarios, Berto García, entraba ayer por primera vez a su negocio y desatascaba la puerta de acceso con un destornillador, ya que la parte metálica cedió con el intenso calor.
"La parte más afectada es la fachada, pero en el interior los daños son desiguales. Hay parte de la mercancía que podremos recuperar", explicaba tras realizar una primera evaluación de los daños. Los peritos entrarán hoy a tasar los desperfectos en las tres tiendas.