ANA ABAD DE LARRIVA
“Un vestido precioso de Carolina Herrera no será jamás elegante si se viste con el cabello mal cuidado”. Suso, el peluquero del alcalde, Abel Caballero, reivindica la importancia que se le debe dar al cuidado del pelo, sobre todo, cuando se trata de clientes que ocupan cargos públicos.
“Es muy importante el asesoramiento a la hora de mostrarles las tendencias y aplicarles los productos de belleza ; no somos unos grandes almacenes”, explica Mari Carmen, la peluquera de la presidenta de la Autoridad Portuaria, Corina Porro.
Llevan casi dos décadas cuidando la imagen de los dos políticos vigueses. Saben hasta dónde pueden influir en ellos, la zona límite entre la propuesta arriesgada y el “yo así no salgo a la calle”, qué colores les quedan mejor y son conscientes de la responsabilidad que corren cuando el cabello de Caballero y Corina está bajo sus manos.
Jesús, Peluquero de Abel Caballero
“¿Así que te has pasado a la derecha?” le dijo Alfonso Guerra a Abel Caballero en una reunión de ministros. Jesús, Suso, de Jesús Dos (María Berdiales, 16) recuerda todavía cambiarle la raya de lado al alcalde, hace veinte años, para que no se le formase un remolino en la nuca. También le fue quitando paulatinamente la barba de juventud, que era “demasiado riza y pegada”, para proporcionarle una imagen mucho más acorde con la seriedad de su cargo. Considera que este cambio le rejuvenece y le favorece. “Va siguiendo los consejos, aunque tengo que ir proponiéndoselos muy poco a poco”, explica. Le gustaría, sobre todo, romper con los bulos que circulan sobre su cabello. “No se tiñe. Tiene el pelo fino pero es perfecto y natural”, expresa. Sin embargo, si pudiese actuar con plena carta blanca, iría un poco más allá. “ Le dejaría el pelo más largo y desfilado y le anularía la raya, para darle un aspecto desenfadado y despeinado”. Suso, que es el presidente de la Asociación de Empresarios de Peluquería en Pontevedra, describe el comportamiento del alcalde en su salón de belleza como muy acorde con su apellido: “Es todo un caballero y prefiere estar con el resto de los clientes a que lo atienda en un gabinete personalizado. Es muy afable”. Aunque no exagera para no aburrir al alcalde, en ocasiones le hace críticas y le traslada las quejas de los vigueses. “Le comenté que se debería modernizar el trazado de María Berdiales y lavar la calle al lado de los contenedores en la calle Venezuela”.
Mari Carmen, Peluquera de Corina Porro
“La primera vez que la vi me llamó la atención el estilo que tenía con sólo una batita y unas zapatillas”. Mari Carmen, propietaria de la peluquería Torre Eiffel (Velázquez Moreno, 2) no deja de alabar el buen gusto de su clienta Corina Porro. Quince años después, la ve con el mismo color y corte de cabello y la misma personalidad:“Tiene las ideas muy claras y sabe siempre lo que quiere. No da trabajo ninguno”. Atribuye la fidelidad de la presidenta del Puerto a los productos capilares que utiliza, Kanebo, de los que tiene la exclusividad en Vigo, y a su responsabilidad. “Para mí es como si dejase aquí su cabeza y se marchase a dar una vuelta”. Sólo le molesta cuando, por falta de tiempo, el resultado no es óptimo. “Está siempre con los minutos justos y no permite que nos retrasemos ni uno. Prefiere salir a la calle con el pelo mojado a llegar tarde a una reunión”. Lo recalca: “Piensan que se pasa todo el día en la peluquería y no es cierto. Viene sólo una vez a la semana”. A Corina le apasiona el verde para los ojos, exige que la tuteen y sabe sacarse partido, lo que se nota. Pero, si la provocan, saca genio. “Una vez un chico le cambió ligeramente el color de pelo; ella se dio cuenta. Ese día sí que la vi enfadada”, recuerda. “Está obsesionada con la crisis y se lo piensa mucho antes de comprar productos porque dice que es mejor ayudar al que no tiene”, añade. Aunque Mari Carmen no soporta que en su salón se hable de política, se le escapó una vez pedirle a Corina que “por favor” regasen los naranjos de su calle.