ALBERTO BLANCO
La picaresca de algunos conductores vuelve a superar la capacidad sancionadora del Concello. En el último año cerca de medio millar de conductores vigueses lograron esquivar el pago de una multa argumentando que al volante de su vehículo iba un familiar, amigo o conocido extranjero. La obligación impuesta por la Dirección General de Tráfico (DGT) de identificar siempre a la persona que comete la falta vuelva a jugar a favor de aquellos que se agarran a este tipo de vacíos legales.
Las mayoría de las casi 500 personas que desde agosto del año pasado se libraron de una multa empleando esta argucia tenían una sanción de la Xestión de Estacionamento Regulado (XER). El balance de la oficina de recaudación del Ayuntamiento revela que en 2008 fueron 267 los que apostaron por este engaño; en lo que va de año van ya casi 200.
El procedimiento de los conductores sancionados es similar. Cuando reciben la notificación del Concello para que identifiquen a la persona que iba al volante cuando se cometió la infracción da los datos de un conocido que vive en otro país. "Si lo que se aporta es veraz, es prácticamente imposible que la sanción prospere en el extranjero", asegura el abogado Abraham Tenoira.
Este vacío legal ha dejado ya a las arcas municipales sin más de 12.000 euros que deberían haber entrado desde agosto del año pasado en concepto de las más de 400 multas que el Concello no ha podido cobrar después de que el infractor hubiera identificado a un conductor foráneo.
La DGT y los responsables de los departamentos de Tráfico municipales no se quedaron con los brazos cruzados tras la proliferación de esta artimaña desde que entró en vigor la obligación de desvelar quién conducía en el momento de la infracción. El propietario del vehículo debe aportar ahora todos los datos posibles y veraces, como fotocopia del carné de conducir del supuesto infractor extranjero, número de pasaporte e incluso una prueba fehaciente que demuestre que estaba en España el día que se cometió la infracción, como el visado. Pero esta última acreditación es prácticamente imposible de tener en cuenta en el caso de residentes en la Unión Europea. De esta forma, y si la identificación es aceptada, el conductor evita pagar la multa, que en la mayoría de los casos acaba prescribiendo o no llega al extranjero.
La trampa a la hora de la identificación del conductor se produce también con el carné por puntos. En Vigo más de 7.000 personas evitaron ya la resta de méritos pagando sólo la sanción por no desvelar quien conducía. De esta forma, abonan una media de 300 euros -sancín mínima- pero evitan que se le quiten los puntos. No obstante, la modificación de la ley de Seguridad Vial aprobada en el parlamento contempla ahora multas de hasta 3.000 euros e incluso la retirada del permiso de conducir si no se identifica al conductor que cometió la falta.