A. MÉNDEZ
Nuevo retraso. El plan director para la reordenación del Castro no estará aprobado hasta dentro de dos años y su aplicación será responsabilidad de la próxima corporación. La Concejalía de Patrimonio Histórico prevé licitar la redacción del proyecto a final de año y en 2010 disponer de un primer borrador, que luego aún deberá ser consensuado con vecinos y demás fuerzas políticas antes de su tramitación. "Su aprobación definitiva nos llevará dos años tranquilamente. Se trata de un documento muy complejo que afecta a viales, inmuebles públicos, privados y a bienes protegidos", advierte el edil nacionalista Eudosio Álvarez.
El también conocido como plan de usos del Castro se anunció para este mismo otoño, pero se ha ido posponiendo sin fecha mientras avanzaba imparable el deterioro de la zona, denunciado la semana pasada por la Federación de Vecinos. El documento que está pendiente de adjudicar el Concello tiene por objeto recuperar todo el entorno del monte del Castro, el recinto amurallado declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por la Xunta y proporcionar una solución al edificio de El Castillo, que afecta a la zona protegida.
La ley permite expropiar o derribar edificiaciones para salvaguardar recintos BIC o incluidos como en este caso en el Inventario de Protección del Patrimonio Cultural Europeo. Las diferencias entre los socios de gobierno respecto al futuro del antiguo establecimiento hosteleros son uno de los factores que han retrasado el plan director, siendo otra de las razones la propia envergadura del proyecto, anunciado a principios de mandato.
En los últimos dos años no se han realizado grandes avances, pero Patrimonio afirma ahora estar ultimando su licitación. La empresa adjudicataria tiene por delante un ingente trabajo de estudio cuyas conclusiones marcarán el futuro del monte y las edificaciones próximas.
El documento entrará al detalle en cuestiones como la flora y la fauna autóctonas, además de determinar los sistemas de alumbrado más acordes con el entorno, el mobiliario adecuado o el papel de edificaciones públicas y privadas dentro del recinto, donde hay colegios y bloques de edificios particulares.
Cuestión delicada al margen de El Castillo la que se enfrenta el plan de usos es también la que concierne a los viales internos del Castro, ya que podrá establecer limitaciones en las zonas más sensibles e incluso no se descarta prohibir el aparcamiento en áreas concretas, acabando así con una de las pocas zonas de libre estacionamiento que quedan en Vigo.