A. MAULEÓN / S. PENELAS
¿Superstición o estrategia? La réplica del submarino que intentó cruzar el Atlántico el año pasado variará el rumbo hacia el norte para finalizar su trayecto en cabo Touriñán en lugar de recalar en Vigo, el destino fallido en la primera tentativa. El robot pionero desapareció cerca de las Azores a finales de octubre de 2008, cuando sólo le quedaban unos mil kilómetros y varias semanas para alcanzar nuestras costas.
Los científicos de la Universidad de Rutgers, en New Jersey, esperan que el nuevo Scarlet Knight (Caballero Escarlata) culmine por fin su hazaña y llegue a Galicia a finales de noviembre.
En este segundo intento está previsto que "bucee" un poco más al norte, en la zona de Touriñán, aunque, como explica el portavoz de Rutgers, Ken Branson, "es muy difícil asegurar el lugar exacto por el que pasará y el equipo lo decidirá cuando se acerque la fecha".
El renovado Scarlet Knight, que partió el 27 de abril de la costa estadounidense, se encuentra cerca de las Azores, aunque ya ha superado la distancia que cubrió su predecesor.
"Los alumnos y profesores que dirigen esta investigación son muy optimistas porque ya han logrado que recorra una mayor distancia en menos tiempo que el primer submarino", comenta Branson.
La experiencia anterior les sirvió para mejorar el batiscafo: "No estamos seguros de lo que sucedió realmente con el primer proyecto, pero creemos que el fallo estuvo en un problema de filtración de agua. En esta nueva máquina hemos mejorado el exterior con una pintura especial que de momento está resultando efectiva", asegura.
El entusiasmo de los estudiantes hace que, a pesar de estar en periodo de vacaciones, "la mayoría siga acudiendo al laboratorio unas dos horas cada día para hacer el seguimiento del robot".
Un grupo de alumnos de la universidad americana llegará en septiembre al archipiélago portugués para examinar el robot y limpiarlo de las adherencias que en el trayecto van creciendo en su superficie. "Tenemos un acuerdo de colaboración tanto con la Universidad de las Azores como con la de Las Palmas; ellos nos suministran datos del satélite imprescindibles para navegar, ya que nosotros sólo tenemos información de la zona oeste y ellos nos aportan los datos del este", explica Branson.
El submarino envía periódicamente a New Yersey datos oceanográficos que permiten conocer "casi a tiempo real" las corrientes del océano Atlántico, además de ayudar a un estudio más profundo de los bancos pesqueros o el cambio climático. "Lo más interesante es conocer las corrientes locales y su desarrollo día a día, ya que es algo muy novedoso en este terreno", describe el portavoz.
Un pequeño y solitario buque oceanográfico
El primer Caballero Escarlata fue botado el 21 de mayo de 2008 y dio señales de vida por última vez el 28 de octubre del mismo año a unos veinte kilómetros de las Azores y después de enviar datos sobre el Atlántico durante veintidós semanas.
Superada la decepción inicial, los científicos responsables del proyecto y los estudiantes que controlaban el robot subacuático desde New Yersey empezaron a trabajar en la segunda misión, a la que dieron luz verde el pasado abril.
El robot es dirigido vía satélite y recaba datos de calidad del agua, salinidad, temperatura o plancton. Su utilidad es similar a la de un buque oceanográfico, pero sus pequeñas dimensiones –menos de tres metros de largo y unos sesenta kilos de peso– abaratan en gran medida las misiones , además de eliminar los costes personales.
El sumergible planea entre las corriente oceánicas utilizando sus alas. Navega entre los cinco y los cien metros de profundidad a una velocidad de veinte metros por segundo. Cuando quiere conectar con el centro de control de Rutgers para enviar los datos recopiladas asciende hasta la superficie soltando agua.