M. LÓPEZ
Los vecinos de la zona peatonal de O Calvario pasean estos días intranquilos por el barrio. En las últimas semanas varias personas mayores han sido víctimas de audaces carteristas que se han aprovechado de la inocencia de ciudadanos de avanzada edad para lucrarse. Ante esta situación, la asociación vecinal solicita a la Policía que incremente la vigilancia en la zona para evitar más robos en plena calle. "Hay varios agentes por el barrio, pero se necesitan más para prevenir estos actos delictivos", reclama el presidente del colectivo, Juan García Costas.
Según cuentan los propios residentes, dos mujeres asaltaron a una señora cuando salía de un cajero automático. Al parecer, las ladronas le sustrajeron un total de 400 euros en metálico. La Policía Local no tiene constancia ni de éste ni de otros sucesos de este tipo ocurridos en O Calvario este verano porque no han sido denunciados. Pese a todo, el portavoz de los vecinos se pondrá en contacto la próxima semana con el cuerpo para informarle de los hechos y solicitar el aumento de control en la zona.
El aumento progresivo de afluencia de gente en O Calvario desde que se peatonalizó parte de la calle Urzáiz ha provocado que sea un lugar idóneo para la actuación de carteristas. La oferta comercial también es otro foco de atracción para los ciudadanos. "Estos días está a tope, lo que resulta beneficioso para los robos a los viandantes", apunta Juan García.
Sin confianza
Y suma y sigue. "Otra señora mayor también fue víctima de otros carteristas, que se ofrecieron a la anciana para llevarle las bolsas de la compra cuando se cercioraron de que había depositado la billetera dentro de una de ellas. Luego se fueron corriendo con todo", relatan los residentes, quienes aconsejan a sus vecinos que "no sean tan confiados con gente extraña".
Por otra parte, transeúntes de la zona peatonal del barrio denuncian que varias mujeres de raza gitana acosan a los viandantes para que les den dinero a cambio de un ramillete, una práctica muy extendida en Andalucía. "Si no cedes, te echan un mal de ojo, no hay derecho", afirma una afectada.