M. LÓPEZ / A. NARVÁEZ
Los días de playa escasean este verano. Cielos grises y encapotados y temperaturas agradables, pero no como para derretirse bajo el sol, han sido la tónica dominante durante lo que llevamos de época estival. Pero, como dice el refrán, a mal tiempo, buena cara. Sobre todo para los comerciantes del centro de Vigo, que han visto cómo en pleno mes de agosto se abarrotan sus tiendas, incluso llegando a formarse colas en las cajas de cobro en alguna ocasión. "Cuando hace mal tiempo en verano, lo habitual es que haya más afluencia de gente por las calles y por los comercios, en torno a un 10% más, y este año han sido bastantes días", expresa el gerente de Centro Príncipe, Enrique Núñez.
En un complicado momento económico en el que, además, las estanterías de las tiendas son un desbarajuste con ropa de rebajas y de temporada entremezclada, los turistas han alentado las expectativas de los comerciantes del centro. Ya que se quedan sin playa, al menos aprovechan para visitar la ciudad y comprar algún "trapito" que otro en la milla de oro viguesa. "El 70% de los clientes son de fuera, sobre todo madrileños y portugueses, y en menor medida, andaluces", expresa un minorista de Príncipe. "La verdad es que todavía no hemos hecho un balance para comprobar si han aumentado las ventas o no en relación al mismo periodo del año pasado, pero lo que sí podemos asegurar es que hay más gente en los comercios", afirma Enrique Núñez.
Medidor de afluencia
Los comerciantes de Príncipe disponen desde hace un año de un medidor de afluencia de gente que utilizan varias veces al mes para contabilizar las personas que transitan cada día por esta calle. Durante las primeras cinco jornadas de agosto, este sistema registró una media diaria de 17.740 viandantes, un dato superior a la media del verano, unos 16.000. El sábado pasado esta cifra ascendió hasta las 19.140 personas y, sorprendentemente, el lunes hasta las 19.630. El gerente de la asociación de comerciantes de la zona, que aúna a cientos de establecimientos, califica estos datos como "muy positivos para el sector", aunque insiste en que aún no ha elaborado una previsión de ventas para el cierre de la temporada de verano.
La presidenta de Fecovi, Encarna Álvarez, coincide con Núñez en señalar que "durante los días nublados la gente aprovecha para hacer sus compras. En las tiendas del centro hay más afluencia de turistas y en las de la periferia, más ciudadanos de a pie, pero todos, ya sean vigueses o extranjeros, hacen las compras en las jornadas con cielos cubiertos".
El turismo de este verano está dejando muy buen sabor de boca entre los minoristas del centro. Las personas que deciden pasar sus vacaciones en la ciudad olívica, y, sobre todo, su desembolso en los comercios, han despertado cierto optimismo en el sector, que, a diferencia de otros, no mira con malos ojos que estemos pasando un verano un tanto atípico. Las terrazas de Montero Ríos, que durante esta época acostumbran a estar prácticamente desiertas por las tardes, acogen estos días un ajetreo considerable.