ANA ABAD DE LARRIVA
Las avispas habían tomado las playas de O Morrazo, causando más de un millar de afectados por picadura en las últimas semanas, según datos estimativos proporcionados por los servicios médicos, de socorro y protección civil de la comarca. Ahora, se han echado al monte y los parques forestales de Vigo y su zona metropolitana se han convertido en el hábitat preferido de estos chinchones himenópteros.
Ni la empanada más insulsa ni la rosquilla más correosa se libran de formar parte de sus banquetes. El monte de Beade es uno de los más afectados y, según informan desde el bar allí situado, "hace más de un mes que nuestros clientes no pueden utilizar la terraza. Está todo lleno y claro que pican". Este fin de semana, las sillas al aire libre estaban vacías y numerosos usuarios del parque forestal se quejaban de no poder comer porque las mesas estaban tomadas por los nada simpáticos insectos, mientras a manotazos intentaban repeler los ataques de sus aguijones. "Tuvimos que marcharnos porque nos perseguían todo el tiempo. Se posaban en la mesa, en mi pelo, e intentaban picarnos", exclamaba indignada Concepción Gallego, que había acudido para pasar un tranquilo picnic de domingo en familia. Y en el combate desigual acabó matando un par de ellas.
La parroquia de Candeán tampoco se ha librado de la plaga. "Quédate aquí cinco minutos y comprobarás hasta que punto está esto infestado o no", explica una de las camareras de la cafetería del monte O Vixiador, Céline. En un vaso de cerveza dado la vuelta consigue retener a dos de las más agresivas, que sonríen amenazantes a través del cristal. "Estuvieron molestándome toda la tarde", añade.
Al zoo de A Madroa también han llegado algunos ejemplares, que comparten casa con los pavos reales, los ciervos y los fieros leones, aunque son menos violentas que las que anidan en la floresta. "Aquí pican menos que en el campo, porque está prohibido comer y parece que las avispas van a los alimentos, especialmente a los dulces", declara el turista italiano Carlo Alberto Gioja.
En el Monte Aloia las plagas de insectos ya son habituales, por eso a estas alturas no se sorprenden demasiado. Chelo, del bar que corona el parque forestal, explica que cada quince días llega una nueva: "La semana pasada estaban los mosquitos, ahora parece que llega alguna que otra avispa y después llegarán las hormigas. Pasa todos los años".
Las playas de Vigo, al contrario que las de O Morrazo, no han experimentado un aumento en el número de afectados por picadura de avispas. Aún así, según informan desde la Cruz Roja en Samil, los arenales más afectados son los de las islas Cíes y los de Samil, ya que poseen zonas ajardinadas y con arboleda. Las altas temperaturas y la humedad son dos condiciones que aumentan la presencia y actividad de avispas y abejas.