M. LÓPEZ
La crisis está pasando factura a la labor solidaria que realiza el Banco de Alimentos. La memoria de 2008 sobre la actividad de la fundación refleja que durante el año pasado repartió 916.156 kilogramos de productos alimenticios entre las personas más necesitadas, lo que significa un descenso de un 12 por ciento (125 toneladas menos) en relación a 2007. “La demanda ha aumentado una barbaridad, pero no hemos dejado a nadie sin atender. Hemos tenido que repartir lo que había entre todos. Y es que las donaciones de alimentos han descendido, aunque no las dinerarias”, explica el secretario del Banco, Rafael Fernández.
La entidad recibió de otros establecimientos y organismos 139 toneladas de comida menos que en 2007, pero, pese a estas cifras, el ánimo no decae entre los trabajadores y voluntarios que cada día se vuelcan por que las personas que precisan de ayuda en Vigo y en la provincia puedan llevarse un pedazo de pan a la boca. “Atendemos a una media de 12.000 ciudadanos, la mayor parte de ellos de la ciudad, y procuramos que nadie se quede sin comida”, señala Fernández. Pese a todo, reconoce que “este año la demanda está siendo cada vez mayor, sobre todo en iglesias evangélicas y asociaciones de inmigrantes”, y no ocurre lo mismo con los recursos.
El Banco de Alimentos entrega los productos directamente a colegios, conventos, comedores y parroquias. Y desde estos lugares se reparte la comida entre los beneficiarios.
Leche, lo primero
Entre los productos más demandados se encuentra la leche. El año pasado, la fundación hizo entrega de más de 246.547 litros. Los platos precocinados también fueron muy solicitados, y se repartieron 112 toneladas. Entre natillas y dulces, se dispensaron 89.662 kilogramos, y en pastas y arroz, 82.234. En el lado opuesto se encuentran las verduras y la fruta. De estos alimentos sólo se entregaron 28 kilogramos durante todo el año, debido a que “cuesta mantenerlos frescos durante días”.
En relación a los centros que se encargan de surtir a las personas necesitadas de productos los que recibieron una mayor cantidad durante 2008 fueron el Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA) con más de 633 toneladas, seguido de los asilos, comedores y guarderías, con 125.872 kilogramos, y las asociaciones con 71 toneladas. A los conventos llegaron 1.709 kilogramos y a los propios bancos de alimentos repartidos por la provincia, 3.169.
Pese a la crisis y al descenso en donaciones de comida, los voluntarios continuarán ayudando a los que más lo necesitan, ya sea con más o menos cantidad.