JAVIER MOSQUERA
La Policía Local ha mejorado de manera notable su operatividad tras la división de la ciudad en tres sectores. Se trata de una de las medidas contempladas en la reorganización del Cuerpo aprobada por el gobierno local y puesta en marcha hace unas semanas.
Dentro de ese nuevo esquema operativo, el casco urbano se ha dividido en dos zonas, con las calles Urzáiz y Colón como ejes teóricos y límites en Samil y Teis respectivamente, y el tercero se corresponde con todo el rural. Cada sector del centro urbano se ha subdividido a su vez en zonas para patrullas de Seguridad Ciudadana y Policía de Proximidad, que también incluyen en su demarcación distritos de Policía de Barrio.
El hecho de que en la actualidad todas las patrullas estén motorizadas hace que la respuesta ante una incidencia sea más rápida. "Ya nadie va a pie. Acuden más agentes y en mucho menos tiempo", señalan desde la propia Policía Local.
Donde más se ha notado la mejora es en las patrullas rurales, que ejercen también labores de control medioambiental y que sólo actúan con exclusividad en el tercer sector. Con una dotación de 25 agentes, que aún así "es insuficiente", cuentan con dos mandos directos, uno por turno.
Por su parte, el personal adscrito a playas durante la temporada de verano se detrae del asignado a los sectores del centro.
La reorganización puesta en marcha incluye también la distribución de la plantilla por secciones que permiten un grado de especialización específico en función de las materias objeto de especial atención que se les encomiendan "y permite mantener la polivalencia, ya que no hay ámbitos de actuación policial exclusivos ni excluyentes".
La nueva estructura del cuerpo se justifica por la propia evolución de la ciudad en los últimos 25 años, "con un centro urbano que creció en extensión y población de modo considerable y unos núcleos rurales que no le van a la zaga en ambas circunstancias; la red viaria local experimentó cambios trascendentales tanto en extensión como diseño y la propia sociedad viguesa evolucionó a mayor ritmo aún, siendo en la actualidad mucho más exigente con las administraciones y los organismos públicos", señalan.
Por otra parte, los convenios entre la FEMP y el Ministerio del Interior en materia policial y de seguridad van en el sentido de convertir a los policías locales en auténticos cuerpos de policía judicial, "de ahí que la especialización sea algo imprescindible".
Pese a la división del término municipal en sectores, la Policía Local no se plantea descentralizar dependencias. "Hasta disponer de una plantilla de 500 efectivos no sería viable una subjefatura con atención al público. Y pese a las plazas que se convocan cuesta mucho trabajo salir de los 360 e ir cubriendo las jubilaciones ". "La apertura de la Alcaldía en la antigua sede del Rectorado con una pequeña dotación permanente de la Policía Local ya creó muchos problemas de organización" , recuerdan.