ANA NARVÁEZ
Gente y más gente. El olor a garrapiñadas se mezcla con el del cuero de un puesto de artesanía; y mientras el oído ha de esforzarse en separar las distintas melodías que provienen de las atracciones. Las fiestas de la Consolación del barrio de Coia tocan ya a su fin, pero si continuaran "la gente vendría igual", dice Amparo, una vecina.
Es una de las fiestas más importantes de Vigo y con más afluencia de gente. Es la encargada, además, de abrir el calendario estival de festejos en nuestra ciudad, a la que seguirán una veintena. Este año, las obras de la avenida Castelao, los pequeños chubascos del domingo y la crisis económica amenazaron con deslucirla. Pero no lo consiguieron: la asistencia fue la misma, aunque todos prefirieron pasear a gastar.
Marisa, una joven al cargo de una tómbola cuenta que el año pasado duplicaron con creces la recaudación. "Lo que más megusta es el ambiente festivo" por eso reprobó que el otro día se creara "mal rollo" cuando un paseante increpó a un inmigrante que estaba vendiendo discos sobre una toalla porque él "no paga impuestos al Concello". Pero fuera de casos contados todos disfrutan tranquilos en un ambiente vacacional y relajado. Como confiesa el matrimonio de Carmen y Luciano, que lleva más dc 30 años acudiendo a la cita de la Consolación con su puesto de pipas y rosquillas, "nos encanta esta fiesta".
"Los niños son los que mejor se lo pasan", dice Ana, que acompaña a sus sobrinos y se queja un poco del ruido. Unas 20 atracciones se han instalado sobre el césped de la avenida Castelao: a los hinchables, clásicos coches de choque y trenecitos se han sumado este año cinco ponys que no dejan de dar vueltas, como si de un tiovivo "de verdad" se tratara. Crean furor entre los pequeños. Camilo, que acude por sus hijos, se queja de que "lo ponen todo sucísimo. Todo el año arreglando y cuidando los jardines para que en una semana de fiestas se eche a perder". Y añade, "luego prohiben a los niños jugar aquí..."
Nieves, propietaria de la Churrería Lolita asegura que no es que haya menos gente, sino que "ha gastado menos", su apuesta es "no subir los precios a pesar de que la mercancía suba".
Después de cuatro días de ritmo agotador para vecinos y feriantes las fiestas tocan a su fin. La comisión quizás intente este año, aprovechando el cambio de gobierno en la Xunta, reabrir su petición para que las Fiestas de la Consolación reciban la categoría de Interés Turístico en el ámbito gallego, distinción con la que sólo cuentan las de Bouzas y para la que se valoran las infrestructuras y la tradición. El año que viene, más y mejor, para todos.