M. LÓPEZ
A priori, la crisis gana la batalla a las rebajas. Descuentos que oscilan entre un 30 y un 70% son el atractivo esencial de la campaña de este verano que comienza hoy con una gran incertidumbre entre los comerciantes. Esperan que las ofertas históricas colgadas en los escaparates animen a los vigueses a "rascarse" el bolsillo y así aprovechen esta campaña para conseguir verdaderas gangas. Aunque los minoristas no las tienen todas consigo. La otra cara de la moneda, y clave para el éxito o el fracaso de las rebajas, la ocupan los clientes. Las personas consultadas coinciden en señalar que este año contendrán su gasto y se limitarán a comprar lo "necesario".
Todo depende de la situación laboral de cada persona. "Los que tenemos un trabajo estable, como yo, compraremos igual que el año pasado, pero si es verdad que van a hacer grandes ofertas, pues gastaremos menos", expresa Rivera, un conductor del servicio de recogida de basura. Roberto Arias ejerce como administrativo y está en una situación similar a la de Rivera. "Suelo ir a las rebajas, pero no voy a comprar grandes cosas, sólo lo que necesito", confiesa este mosense. Lucía y Nuria, dos amigas estudiantes, también lamentan que este año vayan a gastar menos "casi con toda probabilidad".
Algunos reducirán su gasto, pero otros incluso no se podrán permitir ni una sola prenda. "Yo soy de rebajas, y me encantan, pero este año me parece que nada de nada", señala Iria Figueroa, una joven administrativa afectada por la crisis. Su madre, María Jesús Fernández, reconoce que "algo caerá", pero en menor medida que en otras campañas. Isabel, bancaria de profesión, también se verá obligada a recortar su gasto para dedicarlo a su nueva casa. "Lo que compre serán muebles que me hacen falta, pero ropa, casi nada", indica.
Expectativas alentadoras
Por su parte, la gerente de un establecimiento textil de Príncipe, Marisa Anta, prevé unos resultados "buenos". "La gente está esperando a las rebajas para comprar lo que le hace falta. Los clientes que tenemos sólo miran para saber lo que se van a encontrar mañana -hoy-", apunta la dependienta. Reconoce que, a diferencia de otras rebajas de julio, "probablemente habrá más mercancía con un 50% de descuento que con un 30". La intención de las grandes superficies es alcanzar ofertas del 70% al final de la campaña.
Los establecimientos con prendas más caras también confían en que los descuentos sorprendan a los consumidores y acudan a las tiendas a adquirir ropa que en otra época del año no se pueden permitir. "Nosotros competimos por la calidad y no por el precio, aunque es cierto que normalmente las rebajas de verano suelen funcionar muy bien y esperamos que este año sea mejor que el 2008", explica Vicky Blanco, directora de una boutique del centro. Ahora sólo queda esperar a septiembre para comprobar los resultados. ¿Éxito o fracaso?