J. PASTORIZA
El Valedor do Cidadán, Luis Espada, hasta ahora una figura intocable por su defensa de los derechos de los vigueses, denunció ayer en el pleno la crispación política que se vive en el Concello y salió escaldado. El resumen de su actividad en 2008 tuvo un desenlace imprevisto. Espada leyó su informe como cada año, pero por primera vez pidió la palabra tras asistir al enésimo rifirrafe entre gobierno y oposición, esta vez al hilo del funcionamiento de la comisión municipal de Quejas. Lo hizo para reprender a los grupos por sus reiterados enfrentamientos. "Pensé que después de las elecciones se calmaría la tensión, pero sigue. Es malo para Vigo, y yo expreso lo que me dice el ciudadano", reprobó. Su observación molestó al PP, que implícitamente puso en duda su imparcialidad y calificó de hecho "sin precedentes que el Valedor entre en el debate". Culpó al alcalde del "gravísimo error", y Caballero replicó que dejaría hablar a Espada "siempre que lo pida".
La sesión se presagiaba caliente, tras el plante del PP en el pleno anterior y sus recientes acusaciones de machismo al alcalde por reducir sus mociones de 21 a 7, eliminando entre ellas las presentadas por las concejalas populares. Y así fue. Ocho horas y media de bronca, incluso en las cinco propuestas aprobadas por unanimidad; alusiones ofensivas; y la petición de dimisión del alcalde por el retraso en la llegada del AVE. "Váyase, señor Caballero", le demandó Jorge Conde, emulando la frase de José María Aznar a Felipe González. Isaura Abelairas acusó a los populares de "inmorales" por tachar al regidor de machista, y la oposición tildó a Caballero de "mentiroso", entre otros adjetivos. Incluso el alcalde endureció el tono ante un comentario de Javier González Sagarra, que en una réplica a Abelairas ensalzó la conciencia democrática de quienes nacieron tras la dictadura y puso en duda la de personas de mayor edad. "Es la última vez que se lo tolero. Yo estuve en la cárcel por defender la democracia mientras el presidente de honor de su partido apoyaba el Régimen", le espetó el regidor.
El debate a raíz del informe del Valedor do Cidadán se prolongó hora y media por la gresca. El PSOE destacó la eficacia de la comisión de Quejas, y contrapuso esta etapa a la de Corina Porro, en la que apenas se reunía. El PP replicó que el bipartito manipula los datos. Espada reprendió a la Corporación, y acabó reprendido por la oposición.
Era sólo el principio de un rosario de acusaciones. La de "machista" ofendió sobremanera al alcalde, que pidió un informe a la secretaria del pleno sobre el criterio que se siguió para suprimir 14 mociones del orden del día. El criterio para elegir las admitidas fue el de "estricto orden de entrada en el Registro", relató la funcionaria. El PSOE acusó al PP de injuriar al alcalde, y el BNG de pretender "convertir el pleno en un circo". La oposición recordó que en su mandato se admitieron hasta 18 mociones por pleno, y llegó a calificar la situación de "secuestro político". La bronca aún se prolongaría 6 horas más.