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MARÍA LÓPEZ Fue el peor día de sus vidas. Israel y Miriam reconocen que "fue un milagro" que su hija, con tan sólo 3 meses de edad, no falleciese cuando el pasado 3 de diciembre le cayó encima parte de un balcón en Príncipe. Aunque sigue viva, la pequeña ya no es la misma. Sufre un retraso de entre dos y tres meses tanto motor como mental. A sus nueve meses, ni siquiera gatea. No reacciona a estímulos y "no hace caso a sus juguetes", dice el padre del bebé. Cada tres días la pequeña acude a Rehabilitación, pero todavía se desconoce cuánto tiempo va a tener que seguir en tratamiento y si sus secuelas algún día serán reversibles. También recibe medicación para sus ataques epilépticos.
Por si no fuese poco el estado de salud en el que se encuentra la niña, la Subdelegación del Gobierno ha denegado a Israel y Miriam la solicitud de permiso de residencia tramitada por la Oficina Municipal de Inmigración, ya que ambos son de origen boliviano. "El teniente de alcalde nos prometió que nos conseguiría un trabajo, que no nos preocupásemos de nada", recuerda Israel Castro, de 19 años de edad. "Los políticos estuvieron muy atentos el primer día, y fueron a visitar a mi hija al hospital; nos aseguraron que teníamos las puertas del Concello abiertas y aún estoy esperando una reunión que solicité con Domínguez", añade entristecido. "Cada vez que veo pasar una ambulancia me acuerdo de aquel día, y evito pasar por Príncipe", comenta Israel, quien, junto a su mujer, de 21 años, está bajo tratamiento psicológico debido al siniestro que sufrió su bebé y que conmocionó a la ciudad.
La defensa de este joven matrimonio constata que en la contestación de la Subdelegación del Gobierno consta que "la autorización se deniega por carencia manifiesta de fundamento de la solicitud", una petición tramitada por una institución que depende del gobierno vigués. Si no encuentran solución a su situación irregular, en quince días deberán abandonar el país.
"Le pueden quedar secuelas para toda la vida, no me lo quiero ni imaginar; nosotros confiamos en que se recupere, pero ahora, no mueve la mano izquierda, la cabeza se le va para un lado y no reacciona como un bebé de su edad", dice su padre casi entre lágrimas. Y es que Israel y Miriam viven gracias a la ayuda económica de sus familias. Ella, en su primer día de trabajo como empleada del hogar recibió la triste noticia de que a su hija le había caído una balconada en el carrito en el que iba con una cuidadora de Mujeres Progresistas. También era el primer día que se hacía cargo de la pequeña.
Miriam ha perdido su trabajo, al igual que su marido, y no ha vuelto a conciliar el sueño profundamente desde aquel 3 de diciembre. "Cada vez que vemos al bebé sufrimos, porque recuerdo una y otra vez aquel día", relata el padre, Israel.
Por otra parte, el asunto está en los juzgados y en manos de abogados. Según la defensa de la pareja, "todas las aseguradoras, tanto del Concello, como de la comunidad de vecinos como de los establecimientos donde ocurrió el siniestro se están desentendiendo de todo". "El Chuvi envió una factura de más de 21.000 euros a los padres en plena Navidad por el ingreso de la niña, pero ya hemos remitido un escrito", finaliza el abogado.
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