REDACCIÓN
El Auditorio parece sortear la crisis de la construcción. Los cimientos están colocados y la estructura del sótano, que albergará un parking de 325 plazas, quedará concluida en tres semanas.
En una parte del solar los operarios trabajan ya al nivel de la planta cero. La obra va “en tiempo”, según explicó ayer el alcalde tras un recorrido por la parcela junto al arquitecto César Portela; el director general de Caixanova, José Luis Pego; y representantes de Sacyr, la constructora que, junto a la caja, lidera el grupo de empresas que levanta el Pazo de Congresos y lo explotará después.
Decenas de operarios trabajan en la obra, y en el terreno hay cuatro grúas. La fecha marcada para la inauguración es el 1 de enero de 2011, y aún falta por levantar toda la estructura, que se elevará hasta 30 metros de altura. El arquitecto calcula que en tres semanas se alcanzará el nivel del suelo en toda la construcción.
La reducción del tamaño del edificio para ajustarlo al presupuesto original de 85 millones, después de que se hubiese disparado a 155, ha traído como novedad la apertura de una calle peatonal entre el edificio y la Escuela Náutico-Pesquera. Los accesos al parking están previstos a través de Jacinto Benavente. La entrada por la avenida de Beiramar depende del proyecto del túnel en trámite.
Balsa de agua
“Certificamos la buena marcha de las obras, que avanzan según lo previsto. La parte más compleja está superada, ya que había una gran balsa de agua debajo del solar”, comentó el alcalde al término de la visita.
El mal tiempo de las pasadas semanas provocó algunos retrasos, y la huelga del sector del metal amenaza con afectar al suministro de material para instalar las estructuras metálicas, según las fuentes consultadas, aunque por ahora la obra se mantiene dentro del plazo. El Auditorio tendrá 40.000 metros cuadrados de superficie, un hotel de cuatro estrellas con 120 habitaciones y 7.000 metros cuadrados de espacio comercial destinado a tiendas de alta gama. La sala principal contará con 1.500 butacas.