A. MÉNDEZ
Histórica imagen la protagonizada ayer por PSOE y BNG. El gobierno municipal al completo se reunió por primera vez en un acto público para hacer balance en el ecuador del mandato y lanzar un claro mensaje a los ciudadanos después del fracaso del bipartito en la Xunta el 1-M. “Por encima de las discrepancias puntuales, éste es un gobierno eficaz, unido, sólido y vertebrado en torno a un proyecto de ciudad”. Con estas palabras el teniente de alcalde, Santiago Domínguez, abría un acto encabezado por el lema “Concello de Vigo. Dous anos de goberno”. Era el primer gesto de los muchos que se repetirían durante la jornada, como la presencia juntos de los ediles socialistas –a excepción de Raquel Díaz, enferma- y nacionalistas. El objetivo era trasladar a los vigueses la imagen de un proyecto político basado en la colaboración, sin fecha de caducidad y con aspiraciones de revalidarse en 2011.
Domínguez fue el primero en tomar la palabra, pero el alcalde, Abel Caballero, triplicaría su tiempo de intervención al ser el encargado de repasar los logros conjuntos de los dos años de gestión municipal, entre los que destacó “la mejora de la calidad de vida de los vecinos y el progreso de toda la ciudad sin distinciones”, aludiendo a la extensión de las humanizaciones y el transporte a las parroquias.
Infraestructuras
Aprobación del Plan Xeral después de siete años de tramitación, reformas en un centenar de calles y sobre todo el cambio de trazado de la entrada del AVE a Vigo han sido, según el regidor vigués, las principales mejoras en el ámbito de las infraestructuras, quedando ahora por delante unos tiempos difíciles en los que “toca estar al lado de los trabajadores” y potenciar el empleo desde el gobierno local.
Éste es el compromiso que asumía el teniente alcalde, partidario de compatibilizar el esfuerzo por transformar lugares emblemáticos de la ciudad como el Casco Vello con el trabajo para dar “respuestas claras a la crisis y apoyar a los sectores económicos más desfavorecidos”.
Entre ellos se encuentra la hostelería y el turismo en general, un sector “magníficamente bien llevado”, en palabras de Caballero, por el teniente alcalde, con quien el regidor vigués no escatimó en halagos y le agradeció públicamente “su lealtad y voluntad de trabajo” para situar a Vigo en el lugar que le corresponde y con los servicios e infraestructuras que merece “la primera ciudad de Galicia”.
Caballero y Domínguez entraron en el salón entre aplausos y respondieron al público con su primer acercamiento, al que seguiría un tímido abrazo tras la intervención del nacionalista y un último y más efusivo apretón de manos como conclusión del acto, como hicieran dos años antes tras la firma del pacto de gobierno. Ayer se presentaban de nuevo ante los ciudadanos “dos fuerzas políticas con distintos puntos de vista” pero que se comprometen a llegar a acuerdos por el bien de la ciudad y en interés propio, para revalidar posiciones y poder mostrarse ante la ciudadanía con los deberes hechos a las elecciones municipales de 2011.