REDACCIÓN
Los fieles respondieron a la llamada del Corpus Christi. Unas tres mil personas –según la Policía Local y los organizadores del acto– acudieron a la procesión por el cuerpo y la sangre de Dios en un recorrido que cambió este año a causa de las obras en Policarpo Sanz.
Con velas y mucha devoción, caminaron a paso solemne después de la misa que se inició a las ocho de la tarde en la Concatedral con la presencia de 27 sacerdotes de distintas parroquias de Vigo. El deán del Cabildo, Julio Andión, llevó al Altísimo bajo palio.En ese momento, al repicar las campanas de las nueve, comenzaron a salir centenares de personas que desfilaron por el Casco Vello con el contraste de los que estaban viendo en los bares un partido de fútbol.
Uno de los momentos más emotivos se vivieron en la Plaza de Compostela, tras bajar la calle Gamboa y Victoria. Allí es costumbre bendecir el mar con el Santísimo Sacramento. Luego, el recorrido volvió a la Concatedral por las calles García Olloqui y Gamboa hasta la Concatedral.
Mientras caminaban, provistos de velas, desde la megafonía pidieron súplicas por el corazón de la sociedad. "Para que a nadie le falte pan". Entre los fieles se hallaba una representación de los vigueses de toda la vida, como Pilar Villa, que reconoció que "este año me apetecía mucho venir", pero también de otros países como Polonia.
Es el caso de varios alumnos Erasmus que no quisieron perder este tradicional desfile religioso. La joven Mónica Zuchnik reconocía que en su país siempre asiste a este tipo de acontecimientos. "Me considero una persona muy religiosa y es una obligación para mí", expresó la estudiante polaca, quien descartó hacer más declaraciones por ir en procesión.
"Cada año viene más gente", comentaban los fieles durante el recorrido. Y todos se fueron con un mensaje presente para sus casas: "que al término de la celebración, no lo dejemos arrinconado, oculto en el sagrario, que lo tengamos presente".
El Canciller-Secretario del Obispado, Monseñor Fernández Galiana, envió una circular al clero de la ciudad de Vigo recordándole la importancia de esta procesión sobre todas las demás, e invitando "a participar en ella a todos los sacerdotes, miembros de comunidades religiosas y fieles en general, confiando particularmente en la asistencia de la Adoración Nocturna y Asociaciones de fieles de la Ciudad".
Y así fue, una amplia representación de casi una treintena de párrocos asistieron al acto, al igual que los ciudadnos, que se volcaron por completo en uno de los días más concurridos para que los niños celebren su primera comunión.