E. OCAMPO
Los pacientes que tienen prescrito "hidroterapia" como técnica de Rehabilitación en el hospital Xeral llevan dos semanas sin poder ser atendidos o sufriendo deficiencias en el servicio. La razón no es otra que el cierre de la piscina, que ha dejado sin rehabilitación a los afectados, puesto que no son derivados a ninguna otra área. La rotura de una tubería del agua caliente, que abastece al recinto, impide que se consiga la temperatura adecuada. Y por eso decidieron cerrarla.
Uno de los afectados, Jorge López, se muestra "indignado" ante lo sucedido. Tiene una lesión compleja desde marzo –rotura de tobillo, tibia y peroné– y sabe que "cuanto más se retrase la rehabilitación, más se agrava mi dolencia", indica. De hecho, su médico ya se lo advirtió. Su baja, en principio por tres meses y medio, también podría prolongarse. Ya presentó un escrito de reclamación y estuvo en la sede del Sergas, pero protesta porque "en ningún momento me ofrecieron terapia alternativa; en una instalación de la Sanidad pública no me parece concebible". Cifra los pacientes en unas ocho personas cada media hora.
Afectó la huelga
Mientras el Sergas asegura que la avería fue solventada el viernes a la tarde y que se procederá a su apertura de inmediato, otras fuentes del servicio de Rehabilitación fecharon en quince días más la reparación del desperfecto. Aseguran que la avería se registró hace quince días y desde entonces el servicio no funciona. El Sergas insiste en que "el cierre de la piscina se decidió sólo durante dos días y que, mientras, trabajó intermitentemente". La explicación es que encima de la piscina se halla la Unidad de Fecundación in vitro, que se está reformando. Las obras provocaron la rotura de una canalización.
Otras fuentes consultadas explicaron que la huelga del metal dificulta conseguir las piezas para la reparación.