A. MÉNDEZ
Crean un manto y asfixian las semillas presentes en el suelo, impidiendo el desarrollo de las especies autóctonas. Éste es el comportamiento de la Tradescentia fluminensis y la Arctotheca calendula, plantas invasoras que el Parque Nacional Marítimo Terrestre de las Islas Atlánticas está intentando erradicar del recinto. Coincidiendo con el Día Internacional de la Biodiversidad, el pasado 22 de mayo se inició una campaña de limpieza que se mantendrá activa durante todo el año, hasta completar su eliminación.
La presencia de las también conocidas como oreja de gato y margarita africana es muy abundante, sobre todo en Cíes, y en una semana ya se han retirado 15 grandes bolsas con capacidad para 100 litros. "Trabajaremos todas las semanas y continuaremos el próximo año. Preveemos retirar alrededor de 200 sacos", explica el director del parque, José Antonio Fernández Bouzas.
Debido a la extensión de la zona invadida, en el caso de la tradescantia fluminensis el personal del parque ha optado por la extracción manual de las plantas en Cíes, en la Isla del Faro, el muelle de Carracido y en un bosquete próximo a la duna.
Se trata de una especie con una elevada capacidad de reproducción vegetativa a partir de fragmentos de tallo, por lo que su retirada hasta el quemadero se realizó con gran cuidado. Su extensión perjudica la reproducción de flora autóctona, como el ruscus aculeatus o los hongos.
Origen incierto
En este caso, el personal del parque desconoce el origen de la especie, mientras que el de la margarita africana, procedente de Sudáfrica, podrían ser los barcos que transportan cereales por el Atlántico. Esta planta, que se reproduce de forma sexual y vegetativa, es invasora de zonas costeras, arenales y dunas. Y precisamente para evitar su entrada en la duna de Cíes, se eliminaron manualmente los pies próximos al vallado.
El control mecánico y manual de estas dos especies forma parte de una campaña más amplia de Parques para reducir el peso de las plantas exóticas y favorecer la flora nativa. Desde enero está en marcha en colaboración con la Universidad de Vigo un proyecto para detectar estas especies desde ultraligeros dotados con sensores.