M. FONTÁN
La sorprendente decisión de dejar a Vigo sin el ansiado y necesario tercer juzgado de Familia ha caído como un jarro de agua fría entre la judicatura. Y este malestar lo exteriorizó ayer de forma contundente por el juez decano vigués Jaime Bardají. Habitualmente cauto y comedido, el representante de los magistrados de la ciudad compareció para advertir que le parece incomprensible que el Ministerio de Justicia haya excluido de su programación para 2009 esta "urgentísima" dotación y para anunciar que remitirá un escrito al presidente del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) "para que indague" en cuáles son las razones por las que el Gobierno no creará el tribunal, pese a que las dos actuales salas de Familia están "sobrecargadas" y sólo se mantienen al día por el "notable esfuerzo" de sus jueces.
Esta reacción se produce tras conocerse que el juzgado de Familia de Vigo es el único que el Gobierno ha excluido de los nueve que el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia y la Xunta fijaron como urgentes dentro del cupo que le corresponde a la comunidad para este 2009. Algo que ocurre pese a que el propio vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Manuel Almenar, calificó en su día esta sala como "absolutamente necesaria" para la ciudad. Y todo tras el revés que ha supuesto que la ubicación del Juzgado Mercantil comprometido para Vigo aún esté en el aire.
Sobre el de Familia, en una comisión mixta celebrada en octubre de 2008, el TSXG y la Xunta –siendo entonces conselleiro de Presidencia José Luis Méndez Romeu- acordaron los juzgados que necesitaba la comunidad (según el cupo que le corresponde), una propuesta que Justicia siempre tiene en cuenta. De esa reunión salieron como órganos "de necesaria y urgente creación" dada su carga de trabajo tres plazas de magistrado para el TSXG, un juzgado Social y otro Mercantil en A Coruña, la sala de Primera Instancia especializada en Familia de Vigo y otras tribunales en Tui, Ferrol y Lugo. Y no sólo esto, porque tras el encuentro, el entonces presidente del Alto Tribunal gallego ratificó que todos esos juzgados se crearían finalmente en la comunidad en 2009.
Un pronóstico que se cumplió en todos los casos, excepto en el de Vigo. "No se alcanza a comprender los motivos por las que el ministerio excluyó de la relación el juzgado que venía propuesto para Vigo como urgentísimo", señaló tajante Jaime Bardají, quien añadió que se trata de una sala de "indudable trascendencia en el ámbito familiar y de las personas". Los dos jueces actuales trabajan más de un 120% por encima de los módulos, dictando casi 1.500 sentencias al año, además de resolver sobre otras muchas importantes cuestiones como custodias, regímenes de visitas y pensiones compensatorias o alimenticias.