MARTA FONTÁN
Una sentencia contundente. La Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Pontevedra ha retirado la patria potestad de sus dos hijos a un joven vigués encarcelado tras ser condenado a penas que suman más de 20 años de prisión por maltratar y amenazar a su ex mujer y madre de los niños, que en la actualidad tienen 10 y 6 años de edad. Para adoptar esta medida tan drástica, el tribunal no sólo destaca la "despreocupación total" del padre, de 32 años, con respecto a sus vástagos, sino que también incide en que es "imposible" que proporcione "valores educativos positivos" a sus hijos dado el "comportamiento" que tiene con la propia madre de éstos, a la que maltrató y amenazó en numerosas ocasiones, incluso por medio de cartas desde la prisión.
"Que le retiren la patria potestad es una tranquilidad, un alivio", valora emocionada la madre de los pequeños, S.C.C., una joven de 33 años que ha vivido un auténtico infierno de malos tratos tanto antes como después del divorcio, un paso que decidió dar precisamente por la actitud de desprecio que el hombre tenía hacia su hijo pequeño, que en aquel momento sólo tenía unos meses de edad.
Su ex marido, que era adicto al juego, está en prisión desde hace cuatro años tras dos sentencias condenatorias: una lo castiga con 17 años de cárcel porque la intimidó con mensajes a su teléfono móvil, le dejaba notas amenazantes en su casa e incluso la atacó. Un segundo fallo le impone otros seis años de prisión porque le envió cuatro cartas intimidatorias desde A Lama. "Respira mientras puedas", le decía en una de ellas.
Ahora, después de que el juzgado de Familia lo denegase, la Sección Sexta retira la patria potestad a este maltratador con respecto a los pequeños. Y lo hace por cinco motivos: porque nunca le pasó la pensión alimenticia a los niños –desde 2004 sólo pagó 200 euros– ni se preocupó por visitar a sus hijos; por el comportamiento delictivo con la madre –que también le afecta a los menores–; por una situación de prisión que será "prolongada" y, finalmente, por las "manifestaciones despectivas" y el "desprecio" mostrado hacia su hijo pequeño, sembrando dudas "infundadas" de que él no era su padre.