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HEMEROTECA » |
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E. OCAMPO La fuerte lluvia imposibilitó el recorrido habitual de la procesión de la Virgen de Fátima y los centenares de feligreses, expectantes y provistos de paraguas, tuvieron que conformarse con una vuelta a la manzana alrededor de la iglesia. Y eso que, como avanzaban los más instruidos en la iconografía religiosa, la talla de la Virgen que salió ayer, procedente de Portugal, la Virgen Peregrina, está provista de un carro especial para combatir las durezas de la intemperie y dado que viaja por todo el mundo.
Las precipitaciones y los coches hicieron un desaire a más de un millar de feligreses que ayer se apretujaron en las aceras, en el atrio de entrada y en la propia iglesia de Fátima con el objetivo de participar en la procesión de la Virgen traída desde el propio santuario luso de Fátima. La procesión estuvo en suspense durante más de media hora, el tiempo que duró la misa. Nadie, ni siquiera la policía que tenía que cortar el tráfico, tuvo muy claro durante ese tiempo qué ocurría con la procesión. "Depende de la lluvia", decían unos y otros.
Por eso, el tráfico siguió circulando por Vía Norte, pese a las quejas de los fieles allí concentrados. El firme mojado, la aparatosidad de los cientos de paraguas y la presencia de personas muy mayores hicieron vivir escenas de cierta peligrosidad. Los vehículos pasaban a menos de medio metro de los fieles, que ocupaban los pasos de cebra y parte de la acera. Ante las quejas y el caos circulatorio, la Policía se decidió a cortar el tráfico.
La adversidad meteorológica continuaba pero cientos de personas seguían agolpadas con sus paraguas en las inmediaciones de la iglesia de Vía Norte y otros buscaron refugio bajo los toldos de venta de rosquillas. Los plásticos que suelene usarse para proteger las velas del viento, sirvieron en esta ocasión para impedir que la mecha se humedeciese.
Pasaban cuarenta minutos de las ocho de la tarde –hora prevista para la procesión– cuando finalizó la misa. Entonces, se escuchó a uno de los párrocos oficiantes: "Aún veo al fondo muchos paraguas. Nos acompañan los fieles, pero no el buen tiempo. El tiempo que dure el rezo de la salve, decidirá si hacemos o no la procesión".
La salve acabó, pero no el chaparrón. Así que nadie tuvo que moverse. Sólo acompañar a la imagen peregrina en un breve paseo. Hubo algunos "disgustos", pero la mayoría dijeron que "que se de menos pasos no hacer cambiar el camino".
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