ALBERTO BLANCO
Un vertido de 4.000 litros de gasoil a la red de saneamiento del barrio de Ríos, en Teis, sobresaltó ayer a los vecinos. Los gases del carburante, proveniente de la caldera de un instituto ubicado en la Avenida de Galicia, provocó una cadena de mareos, vómitos y fuertes dolores de cabeza entre los residentes en la Bajada a Ríos. Tres personas tuvieron incluso que acudir a los servicios de urgencias y, aunque no fueron hospitalizadas, los médicos les aconsejaron que no permanecieran en sus casas hasta que se resolviera el problema.
La señal de alerta la dio Mª del Mar Vázquez, vecina del número 46 de la Bajada a Ríos y que llamó a las once de la noche del martes al servicio de urgencias 112. El fuerte olor a gasoil dentro de su vivienda le produjo náuseas y un fuerte mareo. Una ambulancia la trasladó al Hospital Xeral mientras que una dotación de bomberos inspeccionaba la casa. “Se quedaron asombrados. Abrieron el mueble del fregadero y una bocanada de gases los hecho para atrás. El olor era insoportable y dormir fue imposible”, relataba su hijo, Lorenzo Fortes, afectado también por los mareos.
El hedor a carburante inundaba ayer la treintena de viviendas ubicadas a lo largo de la Bajada a Ríos. Técnicos municipales, una patrulla de la Policía Medioambientel y la concejala responsable, Chus Lago, se personaron en la zona a las diez de la mañana. Tras seguir el rastro del gasoil calle arriba y tomar pruebas en cada alcantarilla, localizaron el foco cinco horas más tarde. La fuga de gasóleo se producía en la caldera del Instituto de Secundaria de Teis, que estaba filtrando el líquido a la red de saneamiento y al arroyo Paraixal.
El alcalde, Abel Caballero, convocó a primera hora una comisión de seguimiento encabezada por la edil de Medio Ambiente, el responsable de Personal, Carlos López Font, el de Seguridad, Xulio Calviño y el concejal de Urbanismo, José Mariño. “Reaccionamos al momento, aunque este problema es competencia de la Xunta”, matizó el regidor local al tiempo que ofreció la “total” colaboración del Concello. El Conselleiro de Medio Ambiente, Agustín Hernández, envió por la tarde al jefe de vertidos de Augas de Galicia y a su equipo para que apoyaran en la limpieza.
Caballero reconoció que en el regato se registró una “elevada” contaminación que intentó mitigarse con la colocación de barreras para impedir que el gasoil llegara a la ría. El alcalde minimizó sin embargo el impacto del vertido en las viviendas. “Están afectadas sólo tres o cuatro casas”, dijo. Aunque admitió que los gases no son tóxicos, abrió la posibilidad de realojar a los vecinos afectados en un hotel. “Las emanaciones de gasóleo no presentan riesgo para la salud. Los vecinos tienen que estar tranquilos”, añadió.
Una patrulla de Protección Civil se encargó por la tarde de dar la clave a los afectados para minimizar los efectos de los gases del carburante: ventilar bien la casa.
Un bombero fue el encargado de entrar con un equipo de respiración al habitáculo de la caldera del Instituto de Secundaria de Teis. “Aquí abajo está todo encharcado de gasoil. El tanque pierde líquido por tres puntos y el carburante está saliendo hacia el regato”, informó nada más salir.
Los responsables de centro de educación no salían de su asombro y aseguraban que la instalación pasó la inspección de la Consellería de Industria hace un mes, aunque el problema podría haberse producido posteriormente. Los vecinos coincidían en que sufren el olor a gasoil en sus viviendas desde hace al menos dos semanas. La dirección del centro alertó el día 15 de abril a la empresa encargada del mantenimiento de la caldera de que había un fuerte olor a carburante en el centro educativo. “Nos dijeron que se debía a que se acababa de rellenar el tanque; que todo estaba bien”, apuntan. Desde entonces el olor no volvió a afectar al instituto, aunque sí a las casas de la zona. “Ahora habrá que ver si hay deficiencias en el mantenimiento y, si así fuera, exigir responsabilidades”, advirtió Caballero.
Afectados
Los vecinos de la Bajada a Ríos reconocen que los olores a gasoil dentro de sus viviendas se producen desde hace más de 15 días, aunque hasta ayer nadie había alertado al Concello. “No era tan intenso y pensamos que sería algo pasajero proveniente del vaciado de algún barco, pero hoy [por ayer] la situación es insoportable”, relataba Francisco Lago.
La pesadilla para muchos vecinos fue de madrugada. Los gases del gasoil se filtraban por la cocina y los baños. “Me levanté a las cuatro de la madrugada y salí corriendo de casa. Pensé que habría una fuga de gas. Estaba asfixiada y dentro era imposible estar”, decía, preocupada, Juana Lago, de 90 años.
Adoración Prego y Concepción Gago no salían de su asombro. “Es imposible dormir. Dentro de las viviendas no se aguanta el olor; a veces llegan bocanadas desde el fregadero y tenemos que apartarnos. Todo el barrio huele a gasoil y la gente se marea”, relataban. Los responsables de la Asociación de Vecinos de Teis exigieron al Concello que inicie una investigación de lo sucedido. “Se puso en peligro la salud de los vecinos”, avisan.