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M. FONTÁN Los carnavales de 2007 tardarán mucho en borrársele de la cabeza a dos jóvenes que ayer tuvieron que reencontrarse en los juzgados vigueses. Los dos son los protagonistas de un altercado ocurrido durante una fiesta de disfraces en una discoteca de Redondela: el presunto agresor es un chico de 26 años que aquella noche estaba disfrazado de abeja y que se enfrenta a una condena de 4 años de prisión al estar acusado de estampar un vaso en la cara del otro joven durante una disputa en plena pista del local.
Todo ocurrió pasadas las cinco de la madrugada del 18 de febrero de 2007. El presunto agresor, Rubén F.F., y un grupo de unos diez amigos acudieron a la discoteca disfrazados de abejas. El local estaba lleno de gente, por lo que se produjeron los habituales y molestos roces entre los que bailaban en la pista. Y esto parece ser precisamente lo que dio lugar al altercado que acabó supuestamente con Rubén rompiéndo un vaso en la cara del otro joven, Roberto C.R., quien a su vez estaba con un par de amigos. Y sin disfrazar. Una acción que podría costarle a Rubén una alta condena, ya que la fiscal pide una pena de cuatro años de cárcel, así como el pago de una indemnización de 2.150 euros.
Deformidad
La razón de esta elevada petición es que que le imputa un delito de lesiones con deformidad, ya que el impacto del vaso provocó a Roberto tres cortes en la zona de la cara: uno de ellos le ha dejado como secuela una visible cicatriz de más de cuatro centímetros bajo la oreja derecha. Pese a que la forense calificó el perjuicio estético de leve, la acusación pública insistió en que esta lesión es muy visible e incluso tiene ya los bordes hacia fuera. “No estamos ante una mutilación, pero sí ante una deformidad”, argumentó la fiscal, que en un principio también acusaba al joven herido por una lesión que Rubén tenía en un dedo, pero que en el juicio retiró esta imputación al sostener que el corte pudo producirse al romper los cristales del vaso.
Los dos jóvenes y sus amigos declararon ayer ante el tribunal de la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra. Los amigos de Roberto relataron que se produjeron “los habituales roces” y que esto fue lo que provocó todo. “Un chico le llamo la atención a Roberto, y después vino su primo [el acusado], le dijo algo, y ya hizo amago de pegarle con una mano; como falló, le dio con la otra, en la que tenía el vaso, y se lo clavó en la cara; a mí hasta me saltaron los cristales a los ojos”, contó uno de estos jóvenes.
Muy diferente fue la versión de los amigos y la novia del supuesto agresor. Los chicos contaron que fue Roberto quien fue a por Rubén y que un primer golpe acabó en la cara de la novia de éste. En otro encontronazo ambos chicos cayeron al suelo. Pero la fiscal califica de “inventado” este relato. En el interrogatorio, un magistrado llegó a pedirle “precisión” a uno de estos testigo. “Esto no es algo de instituto; hablamos de cuatro años de cárcel”, le recordó.
La defensa de Rubén señaló que no está acreditado que él fuese el agresor y, en sus preguntas, insistió en que había más personas disfrazadas de abejas y con la cara pintada, por lo que difícilmente podría ser identificado plenamente. Pero para la acusación no hay duda.
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