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HEMEROTECA » |
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Día 22 de marzo.-
Haciendo bueno el acuerdo alcanzado con Almeida y Tenreiro de “suspender las armas de una y otra parte”, Chalot exige al Alcalde que los vecinos entreguen las armas por no haberlo hecho completamente hace mes y medio como establecían las condiciones de la capitulación de la villa. El Ayuntamiento, resistiéndose a desarmar a la “Milicia Honrada”, procura agenciar armas y componerlas sigilosamente, establece puntos retirados en donde personas de la mayor confianza trabajan de noche fundiendo balas y haciendo cartuchos de pólvora y organiza a unos 300 hombres que se han juramentado para acometer a los enemigos dentro de las murallas, de acuerdo con los sitiadores, para atemorizar y cansar al enemigo a fin de decidirlo cuanto antes a su rendición. Las mujeres, niños y ancianos, que no están en el campamento con las armas en la mano, hacen paquetes de hilas y vendajes para remitirlos a los paisanos que caen heridos y los vecinos de la villa se postran con el clero ante el Santo Cristo, que se venera con especial devoción en la Colegiata, y le piden la victoria para los patriotas.
Aprovechando el plazo que se le ha dado, Chalot procura entenderse con los comandantes de las dos fragatas de guerra inglesas que ayer aparecieron a la vista del puerto. La presencia de estos barcos de guerra de un país que ahora es aliado nuestro nos debe servir como fuerza artillada disuasoria y, al mismo tiempo, debe procurar a los franceses una retirada honrosa en el caso de que se rindan. Comprendo lo duro que debe de resultar para una aguerrida guarnición entregarse como prisionera a los paisanos. Sin embargo, los comandantes ingleses se han negado a los tratos con Chalot y han bajado a tierra pasando el Comandante de la fragata “Venus”, Mr. J. Coutts Crawford al cuartel general del Abad de Valladares y, al anochecer, celebró un consejo con el buen Abad, el hidalgo Tenreiro, el teniente Almeida y demás jefes, aconsejándoles lo que procedía hacer, pero negándose los ingleses a servir de intermediarios para la rendición de los franceses.
El Capitán “Cachamuiña”, que ha sido designado ayer por la Junta de Lobeira y por el Marqués de la Romana para que acuda con sus hombres a reforzar el cerco vendrá también con los 500 milicianos que ha reunido el Capitán Colombo. “Cachamuiña” ha perseguido ayer y hoy, con una fuerza de 1.500 hombres, a una columna francesa que se ha refugiado en Pontevedra. El ejército del bravo Capitán ha aumentado con los guerrilleros de Folgoso, Cotobad y Mourente, dirigidos por el Capitán Colombo, que sumó sus fuerzas a las de “Cachamuiña” para hostigar mejor a los franceses.
Transcurrido el día que se dio a los franceses como plazo para su contestación a Tenreiro, se reunieron todos los jefes sitiadores para ver la decisión que habría que adoptar, pero antes de comenzar la deliberación, a las 11 de la noche, llegó noticia, comunicada por el Abad del Viso, de que la columna de 1.600 franceses de la guarnición de Santiago que había entrado en Pontevedra venía en socorro de la plaza de Vigo y que los paisanos que defendían el puente de San Payo habían abandonado sus posiciones llenos de terror, por lo que se aplazó el asunto de la negociación con los sitiados y se decidió que Almeida y Morillo marcharan a ocupar el puente de San Payo.
Juan de Villavicencio
(por Antonio Giráldez Lomba, historiador del Instituto de Estudios Vigueses).
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